¡Increíble! Sus dueños pensaban que se trataba de un tierno perrito, pero después se percataron de que era un oso negro y que no podían tenerlo más como mascota.

¿Te imaginas qué pasaría si tu mascota no resultara ser lo que esperabas y debes separarte de ella? Es decir, decides adoptar a un perro que con el tiempo, descubres que es en realidad un oso. Debe ser horrible tener que dejarlo ir cuando el amor ya creció, sin embargo; esto fue lo que le sucedió a una familia en China que adoptó a lo que creían era un cachorro de mastín tibetano.

Dos años después, había aumentado 200 kilos y se dieron cuenta de que en realidad era un oso negro y no de un perro enorme.

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“Se podía comer una caja repleta de frutas y dos ollas de fideos al día” – comentó la ama de casa.

Ante la sorprendente situación y al ser conscientes del riesgo que implicaba tener a un oso como mascota, la familia acudió a la Policía Forestal.

Las autoridades determinaron que efectivamente se trataba de un oso negro asiático, un ejemplar de una especie protegida y decidieron enviarlo a un centro de vida silvestre para que recibiera una mejor atención.

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Afortunadamente, el oso se encontraba en un excelente estado de salud debido a los cuidados que sus dueños le dieron, aunque también existe una parte lamentable y corresponde a la situación actual de los osos negros, los cuales se encuentran en peligro de extinción y son objeto de tráfico ilegal por parte de contrabandistas que usan las partes de su cuerpo para elaborar medicamentos.

Este no es el primer ni único caso de “mascotas estafa” en el mundo, se han presentado otros, como el de una cerdita llamada Esther, la cual fue adoptada por Steve Jenkins y su esposo Derek Walter en Canadá; quienes creían que era raza minipig y por lo tanto siempre se quedaría pequeña, pero cual fue su sorpresa al ver que rebasó los 300 kilos. Por fortuna, sus amos decidieron quedarse con ella, le siguieron brindando amor y cuidados, se volvieron veganos y hasta fundaron un refugio de animales.

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