Los animales también sufren, se trauman y a veces, recuerdan con miedo, esa es una realidad que pocos seres humanos aceptan, así que ello aunado a la falta de escrúpulos de muchos miles de animales en el mundo viven maltratados y explotados sin esperanza de tener una vida normal porque no todos corren con la suerte de Pony.

Pony era la atracción principal de un burdel en Indonesia, pasaba los días encadenada y cada mañana era maquillada, rasurada, perfumada, vestida y adornada como si fuera una mujer humana para cumplir una jornada que no tenía hora de inicio y fin. La prostituían con los ganaderos de la zona, que a sabiendas de que era un animal poco les importaba y a sabiendas de que era un ser viviente que los complacía en contra de su voluntad nada hacían para ayudarla, hasta que un grupo de animalistas dio parte a las autoridades, entonces, La Autoridad Central de Conservación y Recursos Naturales de Kalimantan junto a la fundación BOS pusieron manos a la obra.

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Las ganancias que Pony les dejaba a sus explotadores eran tantas que se negaban a entregarla y la tensión creció a un nivel en donde tuvieron que intervenir 35 policías armados, después de horas la orangután estuvo a salvo, pero la travesía apenas comenzaba.

La historia no es de hoy, ni de ayer. 15 años cumplió Pony de haber sido rescatada, cuando llegó a vivir en cautiverio no podía ver a los hombres, 10 años tardó su recuperación total y hasta hace apenas 5 pudo convivir con humanos y otros de su especie sin sentirse traicionada, triste y perseguida. Ella jamás podrá ser liberada porque fue separada de su madre al nacer y aunque nunca se sabrá con exactitud cuántos años fue mantenida como esclava sexual, los expertos aseguran que pudo ser siempre, Pony no conocía otra vida y si no hubieran llegado por ella, jamás habría sabido lo que es ser un animal normal.

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