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La calidad es una forma de trabajo, una actitud frente a los desafíos y una ruta por la que es indispensable transitar: Alfonso Esparza Ortiz

Los universitarios estamos conscientes de que la calidad es una forma de trabajo, una actitud frente a los desafíos y una ruta por la que es indispensable transitar, afirmó el Rector Alfonso Esparza Ortiz, al recibir las acreditaciones de programas de educación superior, por parte de los Comités Interinstitucionales de Evaluación de la Educación Superior (CIEES) y del Consejo para la Evaluación de la Educación Superior (COPAES).

Durante esta entrega, el director general de COPAES, Alejandro Miranda Ayala, externó su admiración por el Rector Alfonso Esparza: “Un rector como usted no sólo merece elogios protocolarios, sino todo el reconocimiento de todas las comunidades de educación superior, por su valentía, su ímpetu y su compromiso académico. Felicidades por esa fortaleza ejemplar”.

El también presidente de la Red Iberoamericana para el Aseguramiento de la Calidad en Educación Superior, destacó que siete de cada 10 estudiantes se forman en algún programa acreditado por los organismos reconocidos por COPAES, por lo que dijo “necesitamos que más instituciones sean como la BUAP y que las prácticas por pares académicos experimentados continúen y multipliquen su labor”.

En el Aula Virtual del Complejo Cultural Universitario, luego de recibir acreditaciones de los CIEES para las licenciaturas en Actuaría, Administración de Empresas, Biotecnología, Contaduría Pública y Derecho, estas últimas en modalidades semipresencial y a distancia, así como la reacreditación de Técnico Superior Universitario en Imagenología, el Rector Alfonso Esparza Ortiz aseguró que en la BUAP existe una amplia cultura de la calidad que permite llevar adelante los procesos de manera fluida, mediante actividades que responden a parámetros deseables.

En dicho evento, donde además recibió las reacreditaciones de COPAES a las carreras de Cultura Física, Psicología y Químico Farmacobiólogo, y 104 constancias de los diplomados para el Aseguramiento de la Calidad, a las facultades de Cultura Física, Ciencias de la Computación e Ingeniería Química, así como al Complejo Regional Mixteca de la BUAP, precisó que cumplir con estándares de calidad implica diversas tareas, como formación docente y mejora de cátedra, nuevas modalidades educativas, un sólido trabajo de los cuerpos académicos e infraestructura adecuada, entre otras.

“En la BUAP trabajamos en todos sentidos y el fortalecimiento de la calidad académica es uno de los avances más relevantes de nuestra Casa de Estudio, pues desde hace varios años prácticamente toda la oferta evaluable cuenta con reconocimientos de los CIEES y de COPAES”.

Esparza Ortiz destacó que actualmente los egresados de programas acreditados poseen una ventaja comparativa en el mercado laboral, por lo que recibir estas acreditaciones es satisfactorio, pues permite garantizar la mejor formación integral en los estudiantes.

«Consciente de su responsabilidad en la rendición de cuentas, la BUAP no sólo realiza este ejercicio con respecto a sus recursos financieros, sino también de los programas educativos que se imparten y que atienden criterios de calidad y pertinencia».

Por su parte, Miguel Ángel Tamayo Taype, coordinador general de los CIEES, indicó que estas acreditaciones muestran la gran riqueza institucional en el acercamiento de la calidad que está presente en el país. Obtener estos reconocimientos, dijo, no se ha logrado de la noche a la mañana, tiene que ver con la perseverancia y pasión por conseguirlo.

Por lo tanto, “avanzar en el conocimiento a la calidad es un elemento diferenciador para agregar valor a las instituciones. De esta manera, se genera un proceso virtuoso y ampliamente participativo que conduce a la excelencia de la educación superior”.

En su intervención, Esperanza Morales Pérez, directora de Aseguramiento de la Calidad de la BUAP, afirmó que en esta Casa de Estudios la evaluación de la educación superior y la definición de la calidad están asociadas al aseguramiento de su impacto social.

Dicho modelo de aseguramiento de la calidad, expresó, está dirigido a enfocar el conocimiento y los resultados de la investigación científica en la mejora de la calidad de vida de la población, atendiendo las evaluaciones de los CIEES y COPAES, como un gran aporte, ya que en esta tarea participan pares académicos que enriquecen o confirman esta calidad.

La Reforma Universitaria que inició en 1961 permitió la modernización de la Universidad

Hace 60 años, un 17 de abril, un contingente de estudiantes se manifestó en el zócalo capitalino en apoyo a Cuba, luego de la invasión estadounidense a Bahía de Cochinos. Aunque reducida en sus orígenes, pues eran cerca de una veintena de jóvenes, esta movilización fue el inicio de una prolongada lucha de grupos antagónicos que se disputaron el control de la Universidad y sus proyectos.

Los frutos de esta lucha se plasmaron en una nueva Ley Orgánica aprobada por el Congreso local en 1963 (https://bit.ly/3goMS6g), que definió un rumbo para la Institución: autonomía para organizar su propio gobierno y entre sus tareas, además de la docencia, se estableció la investigación científica y humanística orientada a los problemas sociales del estado y el país.

El acontecimiento de la Revolución cubana cimbró la conciencia de las clases medias, pues se supuso que lo que sucedía en la isla podía ocurrir en México, y ello no únicamente provocó los sentimientos más encontrados, también agravó la polarización ideológica: en unas despertó el entusiasmo y la solidaridad; en otras, la hostilidad y el pánico. En estas circunstancias se reeditó el fantasma del comunismo que, en la perspectiva de los grupos conservadores de derecha radical, secular y religiosa, significaba la pérdida de la libertad, la religión, la identidad nacional y la estabilidad política del país”, apunta Jesús Márquez Carrillo, investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP.

De acuerdo con el historiador, aunque esta lucha tuvo demandas estudiantiles, no fue un movimiento estudiantil, sino universitario y social, pues involucró a grandes sectores de la población: el 4 de junio la jerarquía católica pudo congregar en contra de los “comunistas” a más de 100 mil fieles, procedentes del interior del estado, la ciudad y la República Mexicana.

Márquez Carrillo, doctor en Educación, considera que la Reforma Universitaria es un proceso social, con diversas manifestaciones en el tiempo.

“Hay distintos momentos de Reforma Universitaria. El movimiento de 1961 lo hegemonizaron los liberales, va de 1958 a 1965. En este lapso, 1961 es un año clave porque se da el enfrentamiento entre conservadores y liberales. Si bien este periodo se enmarca en el contexto de la Guerra Fría (la lucha entre los bloques comunista y capitalista) y los estudiantes simpatizan con la Revolución cubana, no podemos hablar de que eran comunistas: más bien liberales y en ellos cabían masones, protestantes, socialistas, comunistas, en contra de la Universidad tradicional conservadora, consolidada en los años veinte del siglo pasado”.

En la opinión del autor de más de una docena de libros sobre la historia cultural, social y política de Puebla, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, el 24 julio de 1961 se estableció una Ley Orgánica que garantizó libertad de expresión y reunión de los estudiantes, desapareció al Consejo de Honor e instauró un Consejo de Gobierno, pero si bien cumplía con la expectativa del movimiento liberal, suceden grandes protestas y esta ley se deroga.

Así, los frutos de la lucha iniciada el 17 de abril de 1961 se darían luego de casi tres años de conflicto, el 21 de febrero de 1963, cuando el Congreso local aprobó la esperada Ley Orgánica.

“En ella se señalaba que además de la docencia, también estaba dentro de los fines de la Universidad realizar la investigación científica y humanística, principalmente en relación con los problemas estatales y nacionales; y difundir, con la mayor amplitud, los beneficios de la cultura (art. 1). De igual modo, se otorgaba la más amplia autonomía y libertad para organizar su propio gobierno (art.2), y la docencia se regía por los principios establecidos en el artículo tercero Constitucional, pero los ampliaba hacia la democracia y la libertad”.

Jesús Márquez Carrillo considera que hay tres momentos o procesos de Reforma Universitaria: el primero, del movimiento liberal, que va de 1958 a1965; el segundo, de 1972 a finales de los 80, cuyo proyecto apuntó hacia una Universidad democrática, crítica y popular; y el tercero, a principios de los 90, vinculado con los procesos de modernización neoliberal, cuando las instituciones de educación superior en el país atienden los tratados internacionales y las orientaciones de organismos  multilaterales, como el Banco Mundial, la UNESCO y la OCDE.

“En síntesis, la ley de 1963 recogió el espíritu liberal por el que venían luchando varios grupos de universitarios desde 1958. En especial, es de señalar la independencia de las organizaciones estudiantiles y su sentido democrático”.

El movimiento de Reforma Universitaria que inició en 1961 y culminó en 1963 dio pie a una modernización política y de la enseñanza de las ciencias sociales y las humanidades; así también a una institución más comprometida con la sociedad y sus problemas. Sobre la base de otorgarle plena autonomía, la Universidad Autónoma de Puebla se inscribiría en el pensamiento crítico, y los principios de libertad de cátedra y de investigación adquirirían nuevos rumbos, refiere el investigador.

La Reforma Universitaria, antecedente de una participación democrática, plural y colectiva: Alfonso Esparza Ortiz

A 60 años del movimiento de Reforma Universitaria, la BUAP abre las puertas a la memoria y a través de la mesa “Destino Carolino” , el Rector Alfonso Esparza Ortiz, los académicos Gloria Tirado, Fritz Glockner -moderador- y el periodista Álvaro Delgado dieron cuenta de cómo este movimiento, gestado en las inquietudes liberales de estudiantes del siglo XX, logra emprender una lucha que transformó a la Universidad y permitió darle un giro a la historia poblana.

“El movimiento de Reforma Universitaria que hoy conmemoramos es el antecedente de la participación democrática, plural y colectiva que hoy tenemos en nuestra Institución”, aseguró el Rector Alfonso Esparza, al abrir este diálogo transmitido por TV BUAP https://bit.ly/3gksymF.

Recordó cómo al inicio del movimiento, en 1959, se confrontan dos pensamientos: los Carolinos, jóvenes liberales que buscaban una reforma universitaria que diera paso al análisis, el conocimiento crítico, la educación democrática y la participación activa en las soluciones de los problemas que enfrentaba el país; y, los Fuas (integrantes del Frente Universitario Anticomunista), ultraconservadores que eran parte del poder en turno y que comulgaban con los grupos católicos de la época, manteniendo el control universitario.

Esparza Ortiz refirió que la Reforma Universitaria se instaura dentro de un proceso complejo que vive distintos momentos; por ejemplo, señaló que en 1956 se otorga la autonomía a la UAP (Universidad Autónoma de Puebla), pero esto no deja satisfechos a los estudiantes, quienes ven con recelo cómo la ley establecía un Consejo de Honor con integrantes designados por el gobernador en turno.

“Nombraban y elegían al Rector, con la elección de una terna que hacía el propio gobernador, eso no tenía contento a nadie. Había una gran influencia de la Iglesia católica, de la iniciativa privada y todo esto creó una efervescencia dentro de la Universidad”.

A esta situación, Alfonso Esparza añadió la gran influencia que tenía la Revolución cubana no sólo en México, sino a nivel mundial. Recordó que fue en abril de 1961 cuando se dio a conocer la invasión de Bahía de Cochinos, Cuba, por tropas apoyadas por Estados Unidos para derrocar a Fidel Castro.

Estos hechos, señaló, desencadenaron una serie de protestas, una de ellas encabezada por Lázaro Cárdenas en el zócalo de la capital del país. En Puebla se sumaron los universitarios, quienes salieron a las calles para manifestarse en contra de esta invasión. En la arenga de aquella concentración, refirió, se escuchaban consignas como Si en Cuba hay invasión, aquí hay revolución y todos los burgueses se irán al paredón.

“Termina el mitin en el zócalo aquel 17 de abril y al regresar al Carolino y pasar por El Sol de Puebla los estudiantes acusaron a la prensa de vendida, entonces ahí es donde realmente se gesta todo el movimiento de la Reforma Universitaria; esto tras un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad del estado, que buscaron reprimir a los Carolinos, quienes no dudaron en defenderse, hasta que interviene el ejército y se establece una mesa de diálogo donde los estudiantes piden que se liberen a los detenidos y se tomen en cuenta sus propuestas para una Reforma Universitaria”.

Asimismo, mencionó el enfrentamiento con estudiantes del Colegio Benavente, el 25 de abril de 1961, y cómo a raíz de esto algunos crearon estigmas contra los liberales que eran etiquetados en automático como comunistas. Esparza Ortiz subrayó que la historia de este movimiento es cíclica y proyecta hacia el futuro un pensamiento liberal que hasta nuestros días ha caracterizado a la Universidad.

La participación femenina

Durante su intervención, la doctora Gloria Tirado Villegas recordó que la Reforma Universitaria es el segundo movimiento estudiantil en los años 60 y dura más de dos años. Enmarcado como la confrontación de la derecha con los liberales, el papel de las mujeres se devela fuera de la Universidad como un grupo apegado en su mayoría a la Iglesia. Dentro de la Universidad, aunque eran pocas, las estudiantes participaron activamente, influenciadas por la Revolución cubana.

Al respecto, la académica recordó la emoción que le causaba al líder estudiantil Enrique Cabrera la participación de las cubanas dentro de su movimiento, quienes armadas defendían los ideales de su país. Las estudiantes preparatorianas en Puebla, como Julieta Glockner o Anselma Hernández, Cristina Aguirre, entre otras, fueron invitadas a Cuba al Encuentro de Mujeres de México, Centroamérica y el Caribe.

Gloria Tirado resaltó el valor que tuvo ese pequeño grupo de mujeres estudiantes, sobre todo las de Arquitectura, donde estaba la principal célula del Frente Universitario Anticomunista (FUA), a pesar de eso se organizaron para defender sus ideas liberales frente al conservadurismo impuesto por la Iglesia.

Su activismo les valió no sólo agresiones físicas, fueron señaladas en automático de comunistas y acusadas de prostituirse, no obstante, estaban convencidas de sus ideales y de apoyar a sus compañeros, de ahí que fundaran el periódico La Verdad, mencionó la historiadora.

“Ellas lo publicaron, eran periodistas, voceras, lo reparten y conformaron un grupo denominado Consejo Estudiantil de Universitarias. En ese tiempo también se publica La sombrilla, otro periódico que entonces dirigía Zito Vera Márquez, ellas también participaban en este impreso”.

De esta forma, la participación femenina destaca no por su número, pero sí por su activismo y respaldo a compañeros y líderes que encabezaban la Reforma Universitaria. Entre las anécdotas, destacó la manifestación que convocaron frente al Edificio Carolino el 16 de mayo, donde reunieron a unas 3 mil personas a pesar de las agresiones por parte de los Fuas.

Basta decir que su inclusión en este movimiento también era cuestionada por una sociedad católica que se escandalizaba cuando se corrió el rumor de que las mujeres tenían que pisar una imagen de la Virgen de Guadalupe para ingresar al Carolino, un edificio tomado por los estudiantes liberales. Las anécdotas son muchas, reconoció la doctora Tirado, pero todas en su conjunto se entretejen para dar fuerza a la voz femenina en los hechos históricos que permitieron la Reforma Universitaria.

El contexto y la manipulación de la fe

Por su parte, el periodista Álvaro Delgado destacó que la Reforma Universitaria parece un movimiento remoto; sin embargo, hay acontecimientos actuales vinculados con lo sucedido en esos años. Destacó que en esa época existía una gran manipulación de la fe con fines políticos y eso se reflejaba en la forma como la Iglesia relacionaba a Fidel Castro y la Revolución cubana con lo peor que ocurría.

“En aquellos años (1961), mi madre contaba que veían pasar un avión sobre los Altos de Jalisco y la gente decía ‘ahí va Fidel Castro, el dictador que va a imponer el comunismo en México’. Esto sucedía también en otros estados, incluida Puebla, sólo que aquí estaba en auge un movimiento de jóvenes, que más que ideas comunistas, tenían un pensamiento libertario, antagónico al oscurantismo religioso impuesto en algunas instituciones públicas, entre ellas la Universidad”.

Álvaro Delgado consideró que los jóvenes en esa época exigían mayores libertades, incluyendo la democracia, y justamente en el marco de estas demandas la institución educativa se cimbra por el choque ideológico entre dos posiciones antagónicas que tienen su propia visión de país. El periodista recordó que es en Puebla donde justamente se funda el movimiento de ultraderecha conocido como Yunque, vigente hasta nuestros días y que incluso en España tiene su propio partido.

Refirió que aquel escenario político, de alguna forma se repite hoy en México, es decir, hay dos bloques opuestos que tienen una convivencia con los grandes intereses culturales y económicos del país, por eso es importante, dijo, entender el momento político de esos años, que se distinguía por un idealismo y fanatismo religioso exacerbado.

En ese contexto, en el que se vivía la intervención del expresidente Lázaro Cárdenas, pero también la llamada Guerra Fría, además de la utopía por una sociedad igualitaria, las ideologías, dijo, tuvieron un escenario ideal para que emergieran y se manifestaran en todas sus dimensiones.

Los ponentes coincidieron en que este movimiento rescató a la Máxima Casa de Estudios en Puebla del control ultraconservador y pudo dar cabida a la renovación permanente, ideológica y científica, lo que ha permitido a generaciones de universitarios poner al servicio del pueblo su conocimiento a través de una práctica democrática.

Desde la Física, investigador BUAP busca combatir la obesidad infantil en México

En México existen serios problemas de obesidad. De acuerdo con Unicef México, uno de cada 20 menores de 5 años y uno de cada tres entre 6 y 19 años padece sobrepeso u obesidad. Esto ubica al país entre los primeros lugares a nivel mundial. Por lo tanto, una intervención o diagnóstico temprano favorece un mejor estado de salud a futuro.

Además de ser precursor de diabetes, osteoporosis y algunos tipos de cáncer, la obesidad también provoca inflamación del sistema nervioso central, lo cual se asocia a un deterioro cognitivo. Sin embargo, se desconocen los mecanismos específicos por los cuales se produce este efecto.

Para encontrar ese eslabón perdido o mecanismo de actuación, el doctor Benito de Celis Alonso, investigador de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP, se enfoca en el estudio de las citoquinas: proteínas producidas en distintas partes del cuerpo con múltiples funciones, entre estas la modulación de la inflamación. De ahí la hipótesis de que estas proteínas sean las responsables del deterioro cognitivo.

En esta investigación, a una población de 180 niños, divididos en dos grupos -con obesidad y sanos (normopeso), de acuerdo con su Índice de Masa Corporal-, se les realizó pruebas de citoquinas, medidas antropométricas, desempeño cognitivo y depresión. Así como imágenes de resonancia de la función cerebral (IDT, secuencias en reposo e imágenes anatómicas) y de composición corporal (hígado, infiltración de grasa en hígado, contenidos grasos viscerales y abdominales), con el fin de conocer sus riesgos metabólicos y cognitivos asociados a los depósitos de grasa.

“Vamos a intentar correlacionar los valores de estas 30 citoquinas con los cambios en imágenes de funcionamiento cerebral que tenemos (resonancia magnética), la condición del hígado y acumulación de grasa. Todo esto a su vez lo correlacionaremos con valores de desempeño intelectual y depresión. La idea es ver qué citoquinas van asociadas a ese deterioro cognitivo. También se busca ver si el estado del hígado o la distinta disposición de grasa abdominal tienen este efecto en pruebas cognitivas”.

El académico, nivel II del Sistema Nacional de Investigadores y autor de más de 35 publicaciones en revistas indizadas, destaca que si se encontrara alguna citoquina concreta u órgano que afecta la cognición, “no sólo habríamos encontrado el mecanismo, sino que podríamos establecer técnicas o metodologías para contrarrestar el efecto centrándonos en el elemento específico. Eso ayudaría a combatir la obesidad infantil en México desde otra perspectiva”.

Un hilo por desenmarañar

En el mundo hay infinidad de trabajos de imagen en obesidad, como los realizados por la International Society of Magnetic Resonance in Medicine (ISMRM), que tiene capítulos dedicados plenamente a temas de obesidad y metabolismo. No obstante, la particularidad de este estudio, liderado por el doctor Benito de Celis Alonso, es la incorporación de las citoquinas a la ecuación, así como el análisis avanzado de infiltración de grasa en el hígado y el estudio de la distinta disposición de grasa abdominal.

“Nunca nadie lo ha hecho en una población infantil y menos de México”, enfatiza el doctor en Física Médica por la Universidad de Nottingham, en Reino Unido, y coordinador del grupo de Física Médica de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas.

Este es un proyecto de la Newton Fund y del Biotechnolgy and Biological Sciences Research Council (BBSRC), de Reino Unido, en asociación con el Conacyt. En el país participan la BUAP y el Hospital Infantil de México Federico Gómez, e investigadores que también forman parte de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. En Londres colaboran profesores del King’s College Londo y de la Universidad de Westminster. Igualmente, están asociadas las empresas AMRA Medical (en Suecia) y Perspectum Diagnostics (UK), que realizan análisis avanzados de imagen médica.

Después de realizar los experimentos correspondientes, de esta investigación que inició en 2016, ahora se analizan los datos. Como resultados preliminares, “hemos encontrado que las redes neuronales de los niños obesos difieren significativamente de aquellos infantes sanos. Además, hay fuertes correlaciones entre la conectividad neuronal (conexiones de las neuronas) en función de algunas citoquinas y un par de parámetros antropométricos, así como sanguíneos”.

Dado que el proyecto es interdisciplinario, estos datos se complementarán con la información obtenida por los demás investigadores, a fin de establecer la relación entre todos los parámetros para identificar posibles padecimientos y tomar medidas sanitarias al respecto.

Buscan combatir el comercio de animales exóticos en internet

En México, que alberga el 10 por ciento de la diversidad biológica del mundo, es común la venta de especies silvestres para el mercado local e internacional. En internet abundan páginas que se dedican a su venta y con el uso extendido de las redes sociales es más fácil promover y acceder a puntos de venta virtuales. Para conocer esta problemática, el doctor Osvaldo Eric Ramírez Bravo, investigador del Instituto de Ciencias de la BUAP (ICUAP), analiza la relación del comercio de vida silvestre y las redes sociales para buscar opciones que combatan su tráfico.

Este proyecto inició en 2019 con jóvenes de diferentes carreras que realizaron una estancia de investigación. “Se buscan grupos de Facebook en los diferentes estados del país, para conocer el tipo de animales anunciados. Fue sorprendente encontrar tigres, leones, bisontes, canguros y lobos”, detalla.

Ramírez Bravo refiere que este tipo de páginas en un año pueden recaudar más de dos millones de pesos. De esta manera, al involucrar grandes cantidades de dinero, el tráfico de vida silvestre está entre las principales actividades criminales a nivel internacional; incluso, está en manos de grupos que también se dedican al tráfico de personas, armas y drogas, detalla el investigador. Por si fuera poco, esta actividad ocupa el segundo lugar a nivel mundial como amenaza para la vida silvestre, después de la destrucción y fragmentación de hábitats naturales.

Estados Unidos, la Unión Europea y Japón son las regiones con mayor compra legal de vida silvestre de México, comenta el académico del ICUAP. En cuestiones ilícitas se desconoce el panorama. Tan sólo en 2019, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aseguró más de 3 mil ejemplares de vida silvestre.

Eric Ramírez Bravo, miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt y distinguido con la presea estatal de Ciencia y Tecnología “Luis Rivera Terrazas 2020”, expuso que como parte del proyecto se realizan encuestas para determinar por qué la gente compra especies silvestres. Con esta información se pretende producir material sobre la concientización e implicación del comercio de vida silvestre, uno de los principales factores que contribuyen a la extinción de especies en su hábitat natural.

“Del Aula al Universo, un telescopio para cada escuela”, un programa que acerca los astros a los jóvenes

Más allá de las labores de investigación y la docencia, académicos y estudiantes de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas (FCFM) alientan el interés científico de niños y jóvenes. Así surgió “Del Aula al Universo, un telescopio para cada escuela”, un programa que ha hecho posible la construcción de mil telescopios que han abierto una ventana al cielo, a jóvenes de escuelas de educación media superior de Puebla, Tlaxcala, Oaxaca, San Luis Potosí, Veracruz, Morelos, Querétaro, Campeche, Sonora y Quintana Roo. El 80 por ciento estos equipos se ubican en los primeros tres estados.

El doctor Alberto Cordero Dávila, investigador de la FCFM, es el autor del programa “Del Aula al Universo, un telescopio para cada escuela”. Esta iniciativa se remonta décadas atrás cuando él decidió echar a andar una máquina pulidora con la que se contaba en la facultad.

A principios de 1990 arrancó un curso para que los alumnos de esa unidad académica fabricaran su propio telescopio. Esta convocatoria se amplió al público en general; médicos, mecánicos y hasta payasos aprovecharon esta oportunidad y utilizaron el telescopio como su herramienta de trabajo. El doctor Cordero recuerda que el Rector Alfonso Esparza Ortiz fue parte de dichos talleres.

El alcance de estos talleres se amplío para conformar más tarde el programa “Del Aula al Universo”, enfocado en construir telescopios para escuelas secundarias y preparatorias y acercar los astros a niños y jóvenes.

Alberto Cordero Dávila, nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, indica que en un inicio se sumaron la empresa Celestron, con la donación de monturas ecuatoriales, lo cual redujo los costos de fabricación; así como investigadores del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) con la impartición de conferencias.

Actualmente, el programa es conducido por académicos y estudiantes de la FCFM, aficionados de la astronomía, quienes incentivan vocaciones científicas a través de pláticas sobre el cosmos, talleres sobre el armado y uso de los telescopios y la apreciación del cielo nocturno para el reconocimiento de los astros.

Para mantener los bajos costos de los telescopios para las escuelas, Cordero Dávila explica que se desplegaron nuevas tecnologías. “Desarrollamos monturas propias con engranes de lavadoras, los cuales funcionan perfectamente. Además, los telescopios se pueden reemplazar y arreglar fácilmente con piezas compradas en la ferretería. Esta es su principal ventaja”.

Con el tiempo, “Del Aula al Universo, un telescopio para cada escuela” se convirtió en un proyecto educacional, ya que sus buenos resultados impulsaron trabajos con profesores, a quienes se les enseña cómo dar una clase de ciencia de manera diferente, a la vez de medir el aprendizaje de los alumnos.

Explorar el Universo microscópico

En el Laboratorio de Pruebas Ópticas de la FCFM se apoya a diferentes proyectos de investigación, incluso internacionales: este grupo diseñó los telescopios para el Observatorio Pierre Auger de Rayos Cósmicos Ultraenergéticos, en Argentina; así como el molde de un espejo secundario para un radiotelescopio milimétrico con antena de 5 metros de diámetro (RT5), a cargo del INAOE.

Otra iniciativa derivada en este espacio es la fabricación de un microscopio a partir de materiales reciclados, como la cámara de un celular, un trozo de madera y un acrílico, lo que representa un gasto no mayor a 100 pesos, contra 8 mil que cuesta un instrumento de esta naturaleza.

El académico de la BUAP resalta la participación entusiasta de los jóvenes. Al ver funcionar estos dispositivos, la alegría aflora en sus rostros, a la par de su interés por la ciencia.

Científicos de Altas Energías de la BUAP desarrollan ventilador mecánico

Científicos de la BUAP del grupo de Altas Energías de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas, quienes colaboran en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), han desarrollado un prototipo de ventilador mecánico invasivo, el cual se distingue por su manufactura económica, alta precisión y fácil manejo operativo, con respecto a los comerciales hoy utilizados en pacientes hospitalizados por COVID-19. Cabe destacar que este aporte científico se encuentra a disposición de las empresas interesadas en producirlo en serie para enfrentar de mejor manera la situación que atraviesa el mundo ante la pandemia.

Por su parte, el Rector Alfonso Esparza refrendó el apoyo para concretar la producción en serie de esta innovación, al equipo de investigadores de la BUAP que participan, los doctores Arturo Fernández Téllez, Guillermo Tejeda Muñoz, Tonatiuh García Chávez, Emigdio Jiménez Domínguez, Mario Iván Martínez Hernández, David Régules Medel, Saúl Rodríguez Ramírez y Mario Rodríguez Cahuantzi.

Entre sus ventajas destacan el costo más bajo en relación con los ventiladores comerciales, el manejo sencillo en su operación y una alta precisión en el sistema neumático para facilitar el ciclo de respiración del paciente, además de que se incluye un monitoreo en el ciclo de respiración, pues hay los que no cuentan con las herramientas para observar en tiempo real el suministro de aire que se envía al paciente.

El doctor Arturo Fernández Téllez, quien lidera este equipo de la BUAP, explicó que esta colaboración inició el año pasado, cuando se integraron al grupo CERN contra COVID, cuyo objetivo es desarrollar el HEV (High Energy Ventilator), un ventilador de alta calidad a un menor costo, que podría emplearse para pacientes con COVID-19 y liberar así máquinas de muy alta gama para los casos más intensivos.

En esta colaboración participan científicos de al menos 12 instituciones que están integrados a proyectos del CERN, así como un equipo de especialistas en el área de Medicina. En el caso del prototipo que se diseña en el Laboratorio de Partículas de la BUAP, Fernández Téllez señaló que cuenta con financiamiento de la BUAP, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Concytep) y el CERN.

Respecto a la contribución más destacada del grupo de la BUAP, el doctor Fernández Téllez refirió que su trabajo se enfocó al cálculo del volumen de suministro de aire que se incorpora al sistema de ventilación, así como al desarrollo de software y a la instalación del sistema electrónico y las pruebas de desempeño en el prototipo.

Actualmente, el doctor Fernández Téllez se encuentra con el estudiante de doctorado Saúl A. Rodríguez Ramírez, en el CERN, en Ginebra, para trabajar en las mejoras del prototipo que ahí construyen, para transmitirlas al que se desarrolla en la BUAP. Lo mismo sucede con el prototipo del Tecnológico de Zurich (EHT Zurich) y el de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

“Ya se concluyó la etapa de construcción y pruebas, ahora vienen la etapa de certificación ante la Cofepris, lo que exige una serie de ensayos mecánicos, electrónicos, de resistencia, entre otros, para probar su eficiencia y dar paso a la fabricación a través de una empresa que realice la producción masiva; pero estamos seguros de su funcionamiento y eficacia”.

Finalmente, el doctor Fernández Téllez refirió que este desarrollo obedece a las dramáticas condiciones mundiales que impuso el COVID-19, de ahí que se coordinaran especialistas del CERN, quienes manejan muy bien los temas de flujos de aire y de sistemas de ventilación, sumando así el conocimiento de especialistas médicos, tecnólogos en electrónica y computación, todo en respuesta a una urgencia social y sanitaria.

Con método óptico no invasivo, investigadores BUAP acortan tiempo de cicatrización de heridas

Dado que las terapias a base de luz tienen la capacidad de acelerar los procesos llevados a cabo en el interior de las células, un equipo multidisciplinario de la BUAP y del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) utiliza luz de baja potencia para mejorar el proceso de cicatrización de heridas en un modelo murino.

Los investigadores de la BUAP utilizaron luz roja, verde y azul para irradiar lesiones quirúrgicas en el dorso de un modelo animal y comparar sus efectos en la proliferación y diferenciación celular. A este tratamiento se le conoce como fototerapia o fotobioestimulación. De esta manera, observaron que la luz roja hace más rápido y eficiente el proceso de cicatrización de tejido; es decir, mejora la vascularización y arreglo de las células. Además, el tejido regenerado tiene una estructura similar al original, sin abultamientos y exceso de síntesis de colágeno.

Una herida aguda en modelo animal sana en aproximadamente 15 días, tiempo que es reducido hasta cinco días al utilizar la fotobioestimulación. Lo anterior, fue posible porque la luz participa en las dos primeras etapas de la cicatrización, conocidas como hemostasia y fase proliferativa. La primera consiste en la formación de un coágulo para tapar los vasos sanguíneos. En la segunda ocurre la señalización de células del sistema inmune (neutrófilos y macrófagos) para evitar infección; así como la proliferación de los fibroblastos, células que rellenarán el espacio de la lesión.

En otro experimento, tres diferentes fotosensibilizadores fueron utilizados en el tratamiento de heridas. Un fotosensibilizador es un colorante que se activa en presencia de luz, el cual fue administrado tópicamente sobre la herida para ser absorbido por el tejido. Posteriormente, fue expuesto a la luz a una determinada longitud de onda para producir especies reactivas de oxígeno que pueden inducir señalización celular. Al proceso que involucra un fotosensibilizador y luz se le conoce como terapia fotodinámica.

Generalmente, la terapia fotodinámica es utilizada en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer y de infecciones virales, bacterianas y fúngicas. En cambio, los científicos de la BUAP son pioneros en emplear esta técnica en el área de regeneración de tejidos, debido a que las especies reactivas de oxígeno a bajas concentraciones están implicadas en la señalización celular, sobre todo en procesos claves como la proliferación y la diferenciación celular.

Los responsables del proyecto son los doctores Wendy A. García Suastegui y Juan Pablo Padilla Martínez, investigadores adscritos al Instituto de Ciencias (ICUAP). Esta investigación involucra a físicos, ópticos, biólogos y químico farmacobiólogos de la Máxima Casa de Estudios en Puebla y del INAOE. La contribución científica de esta última institución es el desarrollo y fabricación de dispositivos basados en LEDs (diodos emisores de luz) a longitudes de onda específicas.

Derivado de este esfuerzo se generaron cuatro tesis de licenciatura y una de maestría. Asimismo, el trabajo se presentó en distintos foros académicos como el Congreso Nacional de Tecnología Aplicada a Ciencias de la Salud, en el que obtuvo el segundo en 2018 y el tercer lugar en 2019. Igualmente, en 2019 logró el primer lugar en el XIII Congreso Internacional de la Asociación Mexicana para el Cuidado Integral y Cicatrización de Heridas A.C.

Fase experimental

Para la realización de las pruebas, los investigadores utilizan un modelo animal murino semialopécico (sin pelo y cuya piel se asemeja a la humana), al que inducen una herida quirúrgica circular de un centímetro de diámetro para eliminar la capa superficial y profunda de la piel (epidermis y dermis). Posteriormente, irradian la herida con luz a una determinada longitud de onda (color) por alrededor de cinco minutos, para provocar un estímulo en el tejido. Tanto la fotobioestimulación como la terapia fotodinámica, fueron aplicadas en el día de la lesión y a los dos días posteriores, informa el doctor Juan Pablo Padilla Martínez.

“La luz puede activar procesos metabólicos, como la respiración celular sintetizando una mayor cantidad de energía en forma de ATP. Este aumento en la cantidad de energía de la célula favorece la proliferación y diferenciación celular, los cuales son de suma importancia en la cicatrización”, detalla la doctora Wendy García Suastegui, del Departamento de Biología y Toxicología de la Reproducción del ICUAP.

Para observar la regeneración del tejido se tuvo un grupo control sin tratamiento y tres grupos tratados con distintas longitudes de onda: luz roja, verde y azul. “Hicimos un análisis histológico del proceso de cicatrización tomando biopsias de las heridas en días clave posteriores a la lesión”.

García Suastegui, integrante del Cuerpo Académico 90 “Biología y Toxicología de la Reproducción”, destaca que los animales tratados específicamente con luz roja tuvieron un proceso de cicatrización más rápido y eficiente. “Observamos mayor diferenciación y que la matriz extracelular tenía una estructura más compleja y con componentes más diversos; es decir, mejor vascularización y organización de las células”.

La luz activa las moléculas de las células

El doctor Juan Pablo Padilla Martínez, adscrito al Centro de Investigación en Fisicoquímica de Materiales del ICUAP, indica que la luz roja tiene una longitud de onda de 633 nanómetros, la luz verde de 532 y la luz azul de 470 nanómetros. Dependiendo de la longitud de onda, la luz penetra el tejido a cierta profundidad. “Entre más corta sea la longitud de onda, la luz tiene menor profundidad de penetración, y viceversa, entre más grande sea la longitud de onda, la luz tiene mayor profundidad de penetración”.

Debido a lo anterior, la luz roja e infrarroja son las longitudes de onda más empleadas en la terapia fotodinámica y la fotobioestimulación, ya que pueden activar fotosensibilizadores o moléculas fotorreceptoras ubicadas a una mayor profundidad dentro del tejido.

Las condiciones óptimas de densidad de energía (cantidad de energía óptica suministrada a la herida, en una cierta área por un determinado tiempo) y de concentración del fotosensibilizador fueron seleccionados a partir de una prueba piloto, señala Padilla Martínez, miembro del Cuerpo Académico 91 “Fisicoquímica de Materiales”.

Cada molécula celular tiene la capacidad de responder a un estímulo luminoso diferente. La diferencia radica en la longitud de onda utilizada para activar distintas moléculas fotorreceptoras o estructuras celulares. “De acuerdo a la literatura, la luz roja activa el complejo 5 (ATP sintetasa) de la cadena respiratoria mitocondrial; los complejos 3 y 4 absorben en el espectro de la luz verde; mientras los complejos 1 y 2 absorben en el espectro azul”, explica la doctora Wendy García Suastegui.

Los académicos del ICUAP están convencidos de que la luz puede emplearse para desarrollar técnicas novedosas y de bajo costo en el tratamiento de heridas, quemaduras o úlceras crónicas, padecimientos que afligen a una gran cantidad de pacientes en los hospitales.

Los trabajadores son esenciales para la buena marcha de la Institución: Alfonso Esparza Ortiz

Como cada año, el Rector Alfonso Esparza Ortiz realizó la entrega simbólica de 2 mil 611 paquetes de uniformes para trabajadores académicos y no académicos afiliados a la Asociación Sindical de Personal Académico de la BUAP (ASPABUAP) y el Sindicato Independiente de Trabajadores no Académicos (SITBUAP), con el fin de que dispongan de ropa adecuada para realizar sus tareas.

Además de cumplir con el compromiso contractual que tiene la Universidad con sus trabajadores, esta acción representa una ayuda económica y un reconocimiento a la labor que realizan en las diferentes áreas.

“Todos ustedes son esenciales para la buena marcha de nuestra Institución, porque brindan atención de calidad, con responsabilidad, eficacia y compromiso. Los felicito también por esta responsabilidad con que desempeñan sus funciones; nos hacen sentir orgullosos”, afirmó.

Acompañado por los secretarios generales de la ASPABUAP y SITBUAP, Jaime Mesa Mújica y Hugo Hernández García, respectivamente, el Rector Esparza Ortiz señaló que durante su gestión se ha cumplido cabalmente con los compromisos pactados y siempre en beneficio de los trabajadores académicos y no académicos. Muestra de ello es la entrega de promociones y definitividades, así como la creación de nuevas plazas, acciones que les garantizan certeza laboral.

Jaime Meneses Guerra, director de Recursos Humanos, indicó que esta acción es resultado del esfuerzo de la administración encabezada por el Rector Alfonso Esparza, que una vez más cumple con lo establecido en el Plan de Desarrollo Institucional (PDI) 2017-2021, en particular con el programa 8 que se refiere a la Gestión Eficiente y Buen Gobierno.

“Afortunadamente en medio de este ambiente aciago, las características que han distinguido a esta administración están basadas en principios de equidad, transparencia, rendición de cuentas, y, sobre todo, en el manejo pulcro del recurso económico, siendo así un referente en el cumplimiento de sus funciones sustantivas y adjetivas”, expresó.

A nombre de los trabajadores no académicos, Leonor López Diego, enfermera del Hospital Universitario de Puebla (HUP), externó su satisfacción por contar con un contrato colectivo de trabajo, que además de brindar certeza laboral, garantiza el cumplimiento oportuno de sus prestaciones, como la entrega de dichos uniformes que los distinguen como integrantes de la comunidad universitaria.

Igualmente, reconoció la visión responsable y oportuna del Rector para enfrentar la pandemia. “Muchas gracias por fortalecer los servicios de salud para derechohabientes y beneficiarios, por valorar y reconocer el trabajo de todos los que laboramos en el HUP en la primera línea de atención”.

A nombre del personal académico, Juan Carlos Sánchez Vázquez, profesor de la Preparatoria Emiliano Zapata, manifestó que la entrega simbólica de estos uniformes reitera el compromiso del Rector y de la Institución por proveer a cada trabajador de estas herramientas que ayudan y facilitan su tarea en el proceso de enseñanza frente a los estudiantes. Asimismo, manifestó que debido a la alerta sanitaria, el uso de bata y uniformes ha recobrado importancia para el futuro y el posible regreso a clases de manera presencial.

BUAP devela escultura a Don Cuco “El Guapo”, primer robot mexicano con inteligencia artificial

Por la inspiración que brindó en cuestión de tecnología, enseñanza y divulgación de la ciencia, así como para celebrar su 28 aniversario, el Rector Alfonso Esparza Ortiz develó una escultura a Don Cuco “El Guapo”, el primer robot pianista de América con inteligencia artificial capaz de leer partituras.

En este acto refirió que esta escultura reviste un valioso significado, ya que Don Cuco ha puesto en alto el nombre de la BUAP, el estado y el país: “Podemos afirmar que es el protagonista de una historia que evidencia el talento innovador de sus creadores y el impacto que puede alcanzar un prototipo robótico, con lo cual se demuestra las posibilidades que ofrece el desarrollo tecnológico”.

Este modelo robótico surgió en momentos en que la Institución vivía importantes transformaciones y las ciencias exactas se consolidaban en esta. Hoy ese campo de conocimiento es una de las mayores fortalezas académicas de la BUAP, lo que evidencia que hay que apostar por la ciencia, cultivar talentos y aprovechar la riqueza del capital humano, consideró.

Acompañado del vicerrector de Extensión y Difusión de la Cultura, José Carlos Bernal Suárez, el Rector Alfonso Esparza enfatizó que esta escultura a Don Cuco “El Guapo”, además de un reconocimiento a sus creadores, es un recordatorio de la necesidad de destinar mayores recursos a la ciencia y la tecnología.

Sumado a sus conciertos, Esparza Ortiz recordó que este robot ha hecho importantes contribuciones al campo de la Medicina, ya que gracias a este se creó el Departamento de Ingeniería Biomédica del DIF-Puebla, para construir prótesis de manos biónicas para entregarlas a personas de escasos recursos que las requirieran. También generó aportaciones al diseño de simuladores de ultrasonido, artroscopías, endoscopías y laparoscopías.

Al tomar la palabra Carolina Morán Raya, directora del Instituto de Ciencias (ICUAP), mencionó que hablar de Don Cuco “El Guapo” es remontar la historia del ICUAP y de la investigación en la BUAP. “Estamos convencidos que recodar los eventos pasados y mantenerlos vigentes nos permite conservar la identidad como comunidad universitaria y transmitirla a los jóvenes”.

En tanto Alejandro Pedroza Meléndez, creador de Don Cuco y fundador del Departamento de Semiconductores y Microelectrónica, indicó que esta escultura es la primera dedicada a un robot por su aportación a la sociedad, ya que ha sido el mayor divulgador de ciencia de la Institución y ha impulsado vocaciones científicas, tal es el caso de Roberto Aparicio Joo, Senior Manager en Integrated Device Technology, Inc. (IDT), empresa que vende circuitos integrados de alta frecuencia y alta potencia a Samsung, Apple y Nokia.

La escultura a Don Cuco “El Guapo” se ubica en el lobby del teatro del Complejo Cultural Universitario, fue realizada en los talleres de la Fundidora GUMADI de Demetrio Moisés Cuevas Márquez, con el apoyo del artista del hierro Miguel Vega de Lima y dirigidos por el doctor Alejandro Pedroza.

Esta obra de tamaño natural -realizada en aluminio y acero- refleja casi con exactitud la figura del humanoide pianista mexicano, pues se tomaron moldes directamente de sus piezas origibales. No obstante, se agregaron algunos detalles que difieren de la versión original.

Pionero de la robótica en México

Don Cuco “El Guapo” fue diseñado y construido en el Departamento de Microelectrónica, del Instituto de Ciencias (ICUAP), en agosto de 1992, por un equipo de 30 investigadores y 20 estudiantes de diferentes disciplinas, entre ellos los doctores Alejandro Pedroza Meléndez, Elsa Chavira Martínez, Domingo Vera Mendoza y Héctor Simón Vargas Martínez; los maestros Ignacio Becerra Ponce de León, Arnulfo Lara Eliosa, Alberto Mendoza Hernández, Rodolfo Pérez García, así como Javier Méndez Mendoza y Jorge Sánchez Chantres.

Su construcción buscó demostrar una aplicación del procesador ILA 9200 (diseñado en 1985 por investigadores de Argentina, Brasil, Colombia, España y México), para la Exposición Universal de Sevilla en 1992. Por lo tanto, su fabricación se realizó a contrarreloj, en tan sólo seis meses. Lo guapo se debe a su apariencia humanoide transparente diseñada por la escultora Gloria Erika Weimer.

Lo anterior permitió que sus componentes y sistemas sean visibles. De esa forma fue posible mostrar cómo funciona la inteligencia artificial, el cerebro y el sistema nervioso robótico, principios para el desarrollo de aparatos enfocados a la creación de prótesis y otros equipos biomédicos.

Don Cuco es capaz de ejecutar baladas, rock y música clásica, sin dejar de lado la cumbia y la ranchera. Tiene dos formas de tocar el piano: leyendo las partituras con una mini-cámara en su ojo izquierdo y por medio de la programación. Las partituras son captadas por su cerebro, un procesador con 10 millones de transistores en una superficie de 150 mm y más de 3 mil 500 conexiones, el cual dice qué hacer a cada dedo, brazo, hombro y pierna. Utiliza ocho servomotores que le dan movilidad a sus manos. Mide 1.98 metros y pesa 175 kilogramos.

Como era de esperarse se convirtió en un personaje célebre. Lo han visto en vivo cuatro millones de personas en 50 países; sin contar sus participaciones en televisión y cine, es mencionado en libros de textos de primaria y secundaria e incluso su imagen está plasmada en dos murales de la capital poblana.

Además de ser innovador en el mundo de la ingeniería, ha sido pionero en instrumentos para la Medicina moderna. Actualmente, Don Cuco “El Guapo” se encuentra en mantenimiento, en el Laboratorio de Robótica de la Facultad de Ciencias de la Computación.