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Trabajar como científica en el extranjero, una forma digna de representar a la BUAP: María Cristina Pérez Flores

Cuando me preguntan acerca de mi formación académica, con orgullo digo que estudié en la BUAP, y para mí estar en el extranjero es una forma de representar muy dignamente a mi país, a mi Universidad, que por cierto es pública y con calidad académica competente a nivel internacional”, afirma la doctora María Cristina Pérez Flores, egresada de la Licenciatura en Biomedicina, quien actualmente trabaja en el Departamento de Fisiología y Biología Celular, de la Universidad de Nevada, en Reno.

La doctora Cristina Pérez, quien ha orientado su trabajo a la fisiología del oído interno, mantiene vínculos con la Universidad desde que estudiaba en la Preparatoria Emiliano Zapata, donde aprendió el valor del esfuerzo y la disciplina, lo que le permitió obtener becas de excelencia académica que facilitaron la continuidad de sus estudios.

Como investigadora, actualmente colabora con el doctor Ebenezer Yamoah, a quien conoció durante su posdoctorado en la Universidad de California, en Davis, y con quien trabaja desde hace cinco años en la Universidad de Nevada en el estudio del oído interno, específicamente, la cóclea, el órgano de la audición.

El objetivo es comprender cómo es que el sonido se convierte en señales eléctricas, cómo se codifica y cómo esa información se transmite al cerebro. Una vez que se comprende el funcionamiento, explica, lo que buscan es responder porqué ciertas mutaciones genéticas causan la pérdida auditiva.

“Hablamos de mutaciones en proteínas o canales iónicos; por ejemplo, en las células que forman parte del oído hay proteínas que tienen una importancia trascendental, pero si alguna de ellas tiene una mutación pierde su funcionalidad y el oído no es capaz de compensar esa falla, esto se muestra en el individuo como una pérdida de la audición o sordera. La identificación de estructuras, proteínas y genes esenciales durante la etapa de desarrollo y en el oído interno maduro ayudará a sugerir objetivos farmacológicos y al desarrollo de estrategias de terapia génica para la restauración de la audición”, señala la investigadora.

Biomedicina, un camino directo a la ciencia

El camino que siguió la doctora Pérez Flores tiene como antecedente una inclinación humanista: el espíritu de servicio. Desde que era niña, recuerda que se sintió atraída por las ciencias, especialmente por las Matemáticas, la Física y la Biología. Cuando concluyó sus estudios en la Preparatoria Emiliano Zapata pensó en estudiar Medicina, pero fue en una feria de profesiones donde se enteró de la apertura de una nueva carrera, Biomedicina, el plan de estudios representaba un pase directo a la ciencia y la investigación.

“Previamente quería estudiar Medicina y después especializarme en virología, porque tenía el interés en desarrollar vacunas, pero me enteré de la carrera en Biomedicina y supe que ofrecía interaccionar más rápidamente con la actividad científica, por eso opté por esta carrera. Me parece que el plan de estudios de Biomedicina está muy bien diseñado porque tiene un tronco común muy pertinente que te da las herramientas clínicas necesarias para iniciar con la investigación”.

En los últimos años de la carrera, Cristina Pérez optó por el eje de fisiología, lo que le permitió tomar cursos en el Instituto de Fisiología de la BUAP, una formación que calificó de alta calidad. “El conocimiento está proporcionado por investigadores de alto nivel, por eso como alumnos de Biomedicina, la instrucción que se recibe corresponde a nivel de maestría, esto me permitió adquirir las habilidades y conocimientos necesarios para ingresar al doctorado directo en la UNAM”.

En la licenciatura la doctora Cristina Pérez estuvo bajo la tutela de los doctores Enrique Soto y Rosario Vega, en el Laboratorio de Neurofisiología Sensorial del Instituto de Fisiología de la BUAP, con ellos realizó su tesis sobre fisiología del sistema vestibular, el cual proporciona información sensorial sobre el movimiento, el equilibrio y la orientación espacial del cuerpo.

“Estudié básicamente algunas propiedades eléctricas de las neuronas aferentes vestibulares, específicamente sobre una corriente de potasio que regula la excitabilidad de estas células”.

Posteriormente, ingresó al doctorado en Ciencias Biomédicas en la UNAM, donde le permitieron que el doctor Enrique Soto siguiera como su tutor, por eso espera colaborar en un futuro con él de forma directa en el estudio de las neuronas aferentes vestibulares.

El valor de estudiar en la BUAP

“Sin duda la BUAP es reconocida internacionalmente por todos sus egresados, porque nos brinda una educación de alta calidad. También me dio apoyo económico desde la preparatoria hasta la carrera, a través de becas por excelencia estudiantil, eso tiene un valor porque vengo de una familia de nivel socioeconómico medio y gracias a ese impulso y al apoyo de mis padres no tuve la necesidad de trabajar para pagar mi formación, me pude dedicar cien por ciento al estudio y eso me permitió tener buenas calificaciones, ingresar a un doctorado y ahora estar donde estoy”.

La doctora Cristina Pérez atesora sus años en la Universidad como un complemento a la propia formación que le dieron sus padres y de quienes, asegura, aprendió el valor del trabajo y la educación, porque siempre la motivaron para ir por más.

Orgullosa egresada BUAP, madre de dos hijas que ahora son su principal motor, la doctora Cristina Pérez, quien ha publicado en prestigiosas revistas como Journal of Neuroscience y Science advances, entre otras, concluye afirmando que su experiencia en la Universidad define en gran medida los logros académicos obtenidos hasta ahora.

En el mundo, 25 por ciento de las mujeres reporta haber sufrido acoso sexual en la escuela y en el trabajo

De acuerdo con una encuesta global aplicada en 159 países, una cuarta parte de las mujeres reporta haber sufrido acoso sexual en la escuela y en el trabajo; ellas tienen 14 veces más probabilidades que los hombres de reportar esta situación, lo cual es independiente de la disciplina, edad, sector de empleo, región geográfica y nivel de empleo, así lo dio a conocer Lilia Meza Montes, investigadora del Instituto de Física de la BUAP, durante su participación en el Primer Coloquio de la Facultad de Ciencias Biológicas (FCB).

Durante la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la investigadora informó que en dicha encuesta se obtuvieron 33 mil 346 respuestas, el 50 por ciento fueron de hombres y el 50 por ciento de mujeres, mil 400 de las y los participantes fueron de México.

Este estudio es parte del proyecto A Globlal Approach to the Gender Gap in Mathematical and Natural Sciences: how to measure it, how to reduce it?, el cual puede consultarse en https://wp.df.uba.ar/ggapsla/ y es realizado por el grupo de trabajo Women in Physics de la International Union of Pure and Applied Physics, del cual Meza Montes es integrante.

La brecha de género es un patrón que se repite en muchos países, en algunos más acentuados que en otros, dijo. A nivel licenciatura el porcentaje de mujeres y hombres va casi a la par, en determinadas áreas del conocimiento, sobre todo, pero a medida que se asciende en la formación profesional, la participación de las mujeres disminuye.

Si bien en el ámbito científico se ha avanzado en la reducción de dichas brechas, aún se tiene que trabajar mucho en la parte cultural, así como también en las oportunidades que se les brindan a las mujeres para ocupar puestos de decisión, consideró.

Al inaugurar este coloquio, Salvador Galicia Isasmendi, director de la FCB, resaltó que en la BUAP la Biología es un área con una alta participación de mujeres:  representan más del 60 por ciento de la matrícula.

Por su parte, las doctoras Palestina Guevara Fiore y Etelvina Gándara, investigadoras de la FCB y organizadoras de esta actividad, comentaron que este primer coloquio tuvo como objetivo sumarse a los eventos institucionales que conmemoran la participación de mujer en la ciencia y la motivación que estas investigadoras brindan a las nuevas generaciones con vocación científica.

El evento consistió en cuatro conferencias y una mesa redonda, en las que se presentaron datos acerca de la brecha de género en la academia, sugerencias para mejorar la cultura institucional y la equidad de género en organizaciones e instituciones como la BUAP, testimonios de mujeres en el quehacer científico y los problemas que han enfrentado y superado.

Ambas investigadoras de la FCB agradecieron la participación del público que asistió de forma virtual al coloquio, así como de las invitadas, las doctoras Lilia Meza Montes (IFUAP), Victoria Sosa (INECOL), Margarita Martínez Gómez (CTBC-UATx-UNAM), Alma Piñeyro Nelson (UAM-Xochimilco); las maestras Amparo Yadira Coronado Zavala (Orienta PAE) y María Toledo Garibaldi (Universidad de Toronto), así como la bióloga Guadalupe López Nava (FCB-BUAP).

La BUAP refrenda su compromiso social con el país: Alfonso Esparza Ortiz

El Rector Alfonso Esparza Ortiz participó en el arranque de los trabajos del Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial (POET) que la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), a través del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder), llevará a cabo en los municipios de Calkiní y Dzitbalché, en la región norte del estado de Campeche, y tres municipios más en Yucatán.

La construcción de estos ordenamientos consiste en definir junto a las y los habitantes los principales problemas socioambientales e identificar las posibles causas, con la finalidad de proponer las soluciones adecuadas. En esta etapa de participación social se busca incorporar a la población al Comité del Ordenamiento, cuya representación dará seguimiento a los trabajos realizados.

En su primer día de gira por el sureste, el Rector Esparza Ortiz se reunió con la presidenta de la Junta Municipal de Bécal, perteneciente a Calkiní, Candelaria Pacheco, con quien intercambió puntos de vista sobre el proyecto universitario y refrendó el compromiso de la Máxima Casa de Estudios en Puebla para llevar a cabo las labores socioambientales con estándares de calidad.

La BUAP fue invitada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para realizar proyectos de regulación de uso del suelo, tanto en Campeche como en Yucatán, cuyo objetivo es detonar el desarrollo de las comunidades beneficiadas, lo que es muestra del prestigio y reconocimiento que la Universidad ha adquirido en la ejecución de este tipo de intervenciones.

El Rector Esparza expresó que de esta forma la Universidad Pública mantiene su vocación social al poner al servicio de las comunidades la experiencia de sus académicos e investigadores, con el objeto de participar en los proyectos que hoy marcan el rumbo del país. Además, reconoció la importancia de una planeación participativa del territorio, donde los habitantes y universitarios intercambien saberes para un bien colectivo.

Por su parte, Candelaria Pacheco reconoció la presencia de la BUAP y ofreció total disposición por parte de las autoridades de la región para sumar esfuerzos con entusiasmo en beneficio de su comunidad.

Toda la información recabada en campo es incorporada en la propuesta del Comité del Ordenamiento, misma que se expresa cartográficamente a través de mapas y la caracterización y diagnóstico del municipio.

La ciencia reclama de las habilidades y competencias de las mujeres: BUAP

La pandemia por COVID-19 ha demostrado que es indispensable apostar por un desarrollo científico que provea de soluciones a los problemas más complejos de la humanidad. En ese camino, “tenemos que redoblar esfuerzos para alentar a las mujeres interesadas en estos campos y brindarles apoyo para que desplieguen su talento y sus capacidades. Esfuerzo que exige desechar estereotipos de género y avanzar hacia una sociedad más inclusiva y equitativa”, aseguró Ygnacio Martínez Laguna, vicerrector de Investigación y Estudios de Posgrado de la BUAP.

En la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha para destacar y promover el conocimiento científico entre las mujeres, destacó que ellas deben saber que la ciencia reclama de sus habilidades y competencias. “Muchas de las respuestas que buscamos se encuentran mirando a través de un telescopio, analizando matrices matemáticas, indagando en un microscopio, aprovechando los sistemas computacionales, innovando en electrónica o explorando las leyes de la Física. Todos esos ámbitos necesitan de las mujeres porque tienen mucho que aportar”, expresó.

En representación del Rector Alfonso Esparza Ortiz, Martínez Laguna refirió: “Aunque hay avances al respecto, un estudio de la Unesco indica que sólo el 35 por ciento de la matrícula de carreras de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas son mujeres. Además, las tasas de abandono de las profesiones ligadas a estas áreas son más altas entre las mujeres”.

Por tal motivo, se busca alentar las vocaciones científicas y que las mujeres conozcan las posibilidades a través de pláticas y testimonios de diferentes científicas, para ampliar sus horizontes formativos y que se decidan por el camino de la ciencia.

En este sentido, el vicerrector informó que un esfuerzo de la Institución por alentar la incursión de las universitarias en la ciencia se plasma en la Facultad de Ciencias Químicas, donde el 48 por ciento de quienes integran el Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt son mujeres, siendo así el segundo lugar nacional por lo que está cerca alcanzar la equidad de género en dicha área.

 

Perseverancia y curiosidad

Para dedicarse a la investigación científica se necesita perseverancia, necedad y curiosidad, asevera la doctora Lilia Cedillo Ramírez, directora del Centro de Detección Biomolecular de la BUAP, quien desde la infancia se preguntó el origen del hombre y entre juegos, al mezclar ingredientes en la cocina, descubrió su interés por la Química.

En su conferencia ¿Por qué la ciencia es algo metiche?, la especialista en Microbiología indicó que “todo aquello que desconocemos nos motiva a seguir investigando, así me enamoré de las bacterias y mycoplasmas”. En consecuencia, se dedicó al estudio de microorganismos causantes de enfermedades respiratorias y autoinmunes, a lo que ella denomina el mundo invisible.

Uno de sus artículos con más frutos es Mycoplasma pneumoniae en pacientes asmáticos, el cual dio paso a que esta bacteria patógena fuera tomada en cuenta entre los causantes de asma. A pesar de haberse publicado en 1993, aún tiene citas.

La doctora Cedillo Ramírez recalcó que la familia nunca debe dejarse de lado, debe ir a la par de la labor científica, por lo que refirió la asistencia de sus hijos en sus jornadas académicas. Asimismo, mencionó su labor como divulgadora con la publicación de una serie de libros para explicar en un lenguaje común el mundo de la Microbiología.

Con relación a la actual pandemia, comentó un poco acerca de su trabajo en la realización de más de 7 mil pruebas PCR en tiempo real, para la detección del virus SARS-CoV-2 a universitarios y público en general. “Es importante reconocer la labor de la Universidad en la realización de estas pruebas, las cuales son gratuitas. Tener un laboratorio equipado es producto de la inversión en la ciencia y en apoyar los trabajos de investigación”. Finalmente, Lilia Cedillo alentó a niñas y mujeres a interesarse por la ciencia: “Este mundo fascinante las está esperando”.

Más tarde, se impartieron las conferencias “Todo lo que una mujer puede aportar a la investigación”, a cargo de la doctora Carol Heilman, ex integrante delNational Institutes of Health(NIH), en Estados Unidos; “Las mujeres en la investigación de epidemias”, por Gail H. Cassell, Doctora Honoris Causa por la BUAP, y Cynthia Cassell, del Centers for Disease Control, NIH.

Disciplina y trabajo, el binomio de la ciencia: Judith Percino

Con su entrañable colega y amigo, Víctor Manuel Chapela, Judith Percino Zacarías fundó en 1992 el Laboratorio de Polímeros de la BUAP, entre cuyos logros destacan una patente otorgada en México, Europa y Estados Unidos, del proceso para la obtención de dímeros, trímeros y polímeros de compuestos derivados de piridinmetanol, un método novedoso que fue bautizado como “Reacción Percino-Chapela”, en reconocimiento al trabajo de ambos científicos.

Judith Percino pertenece a una generación de mujeres de vanguardia que ingresaron a la educación superior con una clara visión de metas, con lo cual contribuyeron a reducir la brecha entre géneros, pues hasta 1994, el 44.8 por ciento de la matrícula de educación superior eran mujeres.

La claridad de proyectos y una férrea disciplina la llevaron a tener una formación ininterrumpida, no sólo hasta licenciatura, como la mayoría de las mujeres en esos años, sino hasta doctorarse en 1991, cuando aún la presencia femenina en la ciencia era exigua y habría de transcurrir más de una década para acercarse en número a sus pares varones. En su informe de 2006, sobre el acervo de recursos humanos en la ciencia, el Conacyt reportaba una relación de 53.6 por ciento hombres y 46.4 por ciento mujeres.

Hoy, a más de dos décadas de la masificación femenina de la matrícula de educación superior, se registra un lento pero sostenido crecimiento de mujeres en las ciencias duras a nivel mundial. México no es la excepción.

En un lejano país situado en Asia Central, frontera con Rusia y China, Kazajstán, el Estado sin litoral marítimo más extenso del mundo, a la edad de 31 años Percino Zacarías se graduó como doctora en Polímeros, en la Academia de Ciencias de Kazajstán, la única mexicana en su programa de estudios que se convirtió también en la primera mujer repatriada por el Conacyt en la BUAP, en 1991.

“Yo empecé a estudiar el doctorado en 1986. A los 31 años ya lo había concluido. Para entonces tenía muy claro no casarme antes de terminar mis estudios. Mis metas eran muy claras, así que yo me dediqué a estudiar”.

¿Por el hecho de ser mujer ha tenido obstáculos durante su formación profesional y su quehacer científico?

-Sí, pero los brinco -dice resuelta al tiempo que suelta la carcajada.

“No, no creo que por ser mujer haya tenido obstáculos, nunca los he sentido por mi condición de género. ¿Usted sí? Es decir, sí hay obstáculos, o he tenido obstáculos, pero no tienen nada qué ver con mi género. Publicar en revistas científicas, hacer proyectos, dar clases, etcétera, etcétera, esa es mi responsabilidad como profesora… si alguien critica mi trabajo, pues se siente feo, pero hay que ponerse a chambear y resolver. Yo lo veo como trabajo, hay que enfrentarlo y resolverlo.

Usted pertenece a una generación que le impactó el 68, un parteaguas en la historia de las mentalidades. ¿Esto de qué manera la marcó? 

-Nunca me pasó por la mente que alguien me podía decir qué hacer; en general mis decisiones las tomo yo, quizá esto tenga que ver con las formas de ser de los jóvenes de esos años. Estudiar y convertirme en una mujer de ciencia fue una decisión personal, los logros dependían de mí; ¿cómo conseguí las becas?, pues buscándolas. Yo creo que la iniciativa tiene mucho que ver en lo que uno quiere y decide hacer. Además, en esa época teníamos la materia de Filosofía en la universidad y uno se cuestionaba muchas cosas.

-¿Considera que la familia es importante al incidir en la formación del carácter de las mujeres de la casa, en el fortalecimiento de su voluntad?

-Sí. La familia es importante en esa dirección. Mi padre no pensaba que las mujeres teníamos como meta el matrimonio. A todos, hombres y mujeres, impulsaba por igual para estudiar una carrera. Para mis padres lo más importante era estudiar, por ello en mi familia hay varios doctores: matemáticos, físicos, químicos.

Nacida en el seno de una familia numerosa y de bajos recursos, ha tenido la clara convicción de que la única herencia es la formación universitaria, para desempeñarse en la vida.

“Entonces no teníamos ese concepto de género. Las reglas, al menos en mi casa, estaban muy claras; para qué trabajaba uno, para qué se formaba, eso buscábamos los jóvenes nacidos en los 60. Para las mujeres en esa época no era tan complicado, la oportunidad estaba”.

-¿Su condición de madre y mujer casada ha limitado su desempeño científico?

-Ya deberíamos superar esa mentalidad de ‘no se puede’, en lugar de quejarse, hay que proponer, hay que resolver. Una de las cosas comunes es escuchar decir ‘ella prefiere su trabajo que la familia’, las mismas mujeres lo dicen, desde allí parece distinguir cómo se trata a la familia y cómo al trabajo. Para mí no son incompatibles, esa es simplemente mi responsabilidad.

-¿Cuál considera que es el principal desafío de la ciencia?

-Desarrollar ciencia: es decir, generar conocimiento y tecnología.

-¿No lo estamos haciendo?

-No.

-¿Qué falta?

-Que nos pongamos a chambear. Dejar esta dinámica de paper, paper, paper

Un círculo vicioso al que nos llevan las propias políticas de las instituciones…

-Así es. En México estamos atorados en saltar a la aplicación de la ciencia para la economía del conocimiento. Conacyt debe trazar y dirigir ese camino.

-¿Cómo surgió su vocación por la Química?

-Noooo, no fue mi vocación, a mí me gustaba la Física, mi papá tuvo que ver en esto… y yo busqué una carrera que tuviese Física y Matemáticas, y encontré Química… Al final mi papá tuvo razón, ja ja ja. Estoy donde debía estar… creo que a mí lo que más me gusta es la naturaleza.

-¿Desde pequeña hubo algo que la orientó hacia esta ciencia?

-Mi mamá me metía mucho a la cocina y yo allí veía muchos fenómenos que captaban mi atención. Se dice: “las ideas pasan y si no las observas, no son tuyas”.

-¿Su hijo también es químico?

-Físico…- a medida que pronuncia cada sílaba, su voz es cada vez más un susurro. Su rostro se sonroja.

Usted lo orientó…-Ríe.

-Él tiene mucha capacidad.

México necesita de sus científicos. ¿Es necesario fomentar vocaciones hacia la ciencia?

-Sí. Si las Matemáticas o la Física te interesan, las entenderás, es necesario que no sea un requisito saber todo desde que entras a la universidad, hay que tener confianza que aprenderás y te podrás formar en esas disciplinas. No hay que tenerles miedo.

-¿Qué hace falta?

-Hay que ser disciplinado, y eso te lo tiene que enseñar la familia, adquirir disciplinas.

Usted estudió su doctorado en el extranjero, regresó a su país, fue repatriada por Conacyt…

-El país invierte en la preparación de sus estudiantes y si estos no regresan, la inversión en ellos no se ve reflejada; esa inversión de la economía mexicana no se ve beneficiada por esos intereses personales. Para qué quiere un estudiante un doctorado si no quieren impactar en el desarrollo de su país. Un país no se desarrolla si sus científicos no trabajan para ello.

En sus palabras hay congruencia. El Laboratorio de Polímeros, que fundó con Víctor Manuel Chapela, fue concebido como un espacio para generar conocimiento, pero también para aplicarlo.

En años recientes, Percino Zacarías conformó un modelo de spin off, polymersBUAP, el cual ha trascendido la ciencia básica para llegar a la aplicación. Su objetivo es encauzar nuevos materiales orgánicos con propiedades optoelectrónicas en la aplicación directa, en beneficio de la industria y de la propia academia. Entre sus aplicaciones destacan dispositivos optoelectrónicos, OLED´s, celdas solares, compuestos antibacteriales y marcadores biológicos. Actualmente, cuenta con un catálogo de más de 200 materiales nuevos que han sido sintetizados, caracterizados y probados, resultado de más de 28 años de trabajo.

Las 108 publicaciones de la doctora Judith Percino en revistas internacionales de alto impacto han sido en colaboración con investigadores del Grupo de Polímeros y de la India, Estados Unidos, Egipto, Arabia Saudita, Suiza, Colombia y Rusia, entre otros

¿Cómo hacer ciencia en medio de la pandemia?, científicas BUAP responden

A pesar de que la actividad científica ha sido liderada históricamente por los hombres, la participación femenina ocupa cada vez un espacio más destacado. En la BUAP, por ejemplo, el 43 por ciento del padrón institucional de investigadores está representado por mujeres y aunque la brecha aún no se cierra, el trabajo de las científicas continúa firme en un contexto adverso como el de la pandemia.

En el marco del Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, investigadoras de la Máxima Casa de Estudios en Puebla responden a la pregunta: cómo afrontan los retos que impone un confinamiento, en el que los espacios laboral y familiar se desdibujan y las tareas se incrementan por las condiciones que se enfrentan por el COVID-19.

Para la doctora Lilia Cedillo, directora del Centro de Detección Biomolecular de la BUAP, se trata de una experiencia que nunca imaginó, ni a nivel de profesora ni de investigadora; sin embargo, reconoce que las condiciones también permiten irse adaptando de forma creativa.

“Hacer uso de nuevas herramientas ha sido un reto, sobre todo porque la comunicación presencial en el proceso de enseñanza aprendizaje es lo que conocíamos y ahora estar solos frente a la computadora, sin ver a los alumnos, implica un cambio importante, porque también se involucran otros aspectos, por ejemplo, no todos los alumnos se sienten cómodos mostrando el lugar donde están. Tuve la experiencia con una estudiante que se resistía a abrir su cámara para que pudiera tomar una foto de evidencia, ella accedió y me pude dar cuenta que por sus condiciones de espacio tomaba clases en el baño, entonces compartir eso con sus compañeros fue penoso para ella y al final para mí también, por eso pienso que se trata de adaptarnos”.

Los nuevos sonidos

La intimidad de un espacio como el hogar se transforma en el confinamiento y los sonidos que antes resultaban familiares en un espacio determinado, ahora se tornan comunes. Al respecto la doctora Lilia Cedillo manifiesta que para ella los sonidos de la pandemia en el momento de dar clases o de hablar con un colega, todo a distancia, son el ladrido del perro, el ruido del camión de gas, la voz del que vende pan, etcétera.

“Se trata de un proceso difícil para alumnos y maestros porque también hay que pensar la manera en que los jóvenes permanezcan atentos. En mis pláticas con ellos les cuestionó qué les gusta y qué no de tomar clases a distancia. La mayoría coincide en que les complace no trasladarse y gastar en transporte, además de convivir más con su familia, pero lo que no les agrada es que se distraen con facilidad, por eso hay que animarlos, sobre todo porque en estos momentos algunos pasan por etapas de depresión”.

La doctora Cedillo recordó que en noviembre del año pasado, en la época de Día de Muertos, sugirió a su grupo tomar la clase disfrazados y sus estudiantes se entusiasmaron mucho, aunque todo fuera virtual. “En este contexto, en el que nos falta el contacto físico, los maestros podemos ser más creativos y buscar ese vínculo que nos permita mantenernos unidos con los estudiantes”.

El hogar se fusiona con el laboratorio

En cuanto al trabajo de laboratorio, por el tipo de actividades que desempeña, la doctora Cedillo no ha dejado de asistir a su lugar de trabajo, no obstante, refiere que resiente mucho la ausencia de sus estudiantes. “Hay un vacío que se resiente porque la vida que le dan los estudiantes a cada espacio de nuestra Institución es irremplazable”.

La doctora Lilia Cedillo reconoce también que en estas condiciones las investigadoras jóvenes, sobre todo aquellas que son madres, han enfrentado un doble desafío porque los niños no entienden de obligaciones y demandan una atención que requieren, algo que también viven algunas de sus alumnas, pero a pesar de esto para la investigadora la capacidad de salir adelante quedará demostrada.

“La idea de llegar a casa y desconectarse del trabajo para convivir con tu familia o atender las necesidades del hogar, ya no existe. Esa división ya no está, porque incluso podemos robarle más tiempo a la familia a pesar de estar presente, aunque no en pensamiento, sin embargo, estoy segura de que saldremos adelante. Esa es la óptica con la que veo esta pandemia”.

Para la doctora Claudia Mendoza Barrera, titular del Laboratorio de Nanobiotecnología, de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas, la experiencia de trabajar en medio de la pandemia no ha sido tan diferente. En su caso, las prácticas de laboratorio se suspendieron y eso la obligó a encontrar nuevos mecanismos para avanzar en sus investigaciones y en su labor como docente.

“Nuestro laboratorio, que es básicamente experimental, es un espacio muy utilizado por los estudiantes, pero ahora nos orientamos a la simulación. Las tesis las estamos redirigiendo a esa práctica, la cual, si bien ya hacíamos, no estaba tan desarrollada, entonces nos enfocamos en nuevos mecanismos. Creo que conforme pasa el tiempo vamos mejorando las rutas de comunicación con nuestros estudiantes, así que cada vez nos adaptamos más a las clases en línea”.

Respecto al trabajo con sus pares, la investigadora reconoce que el trabajo ha sido más sencillo porque generalmente están acostumbrados a colaborar a distancia, sobre todo con aquellos investigadores de instituciones nacionales e internacionales.

Se duplica la carga

En el plano personal, la doctora Claudia Mendoza manifestó que la dinámica en su hogar se modificó por completo, pues las personas que le ayudaban a las labores del hogar tuvieron que dejar de ir para evitar exponerlas, así como a su familia.

“Esa carga de trabajo se ha tenido que distribuir al interior de la familia y efectivamente hay que hacer un esfuerzo para dividir el tiempo adecuadamente para atender a los estudiantes, dirigir tesis, revisar trabajos, hacer protocolos, preparar clases, pero también el desayuno, limpiar la casa o lavar ropa, entonces, sí se ha complicado un poco a pesar de que cuento con el apoyo de mi esposo”.

La familia de la doctora Claudia Mendoza se ha ceñido de forma estricta a las indicaciones de no salir de casa, pero esto también puede afectar en el plano emocional, reconoce. “Se modifica la dinámica al interior de las familias, sobre todo si estábamos acostumbrados a estar en la Universidad, en el laboratorio, en la calle, etcétera”.

En el Laboratorio de Nanobiotecnología dirige las prácticas de alumnos de licenciatura y de posgrado, quienes fabrican nanomateriales funcionales para aplicaciones en biomedicina. Su intención es obtener nanofibras que sean biocompatibles con ciertas células para emplearlas en el campo de la regeneración de tejidos.

Por su parte, la doctora Laura Morales Lara, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas, y quien actualmente trabaja en el Laboratorio de Bioquímica del Departamento de Bioquímica de Alimentos, además de colaborar en el posgrado de Ciencias Ambientales refleja una actitud positiva sin desdeñar el proceso de adaptación que vive ante la pandemia.

La doctora Laura Morales afirmó contundente que la profesión de investigadora y docente en esta etapa de contingencia la ha llevado a reestructurar todas sus actividades, y aunque las circunstancias son inéditas, siempre busca soluciones que apelen a su experiencia profesional para resolver situaciones que se presentan en el quehacer académico y de investigación.

“El trabajo tiene que impulsar positivamente el espíritu de nuestra Institución, con este fin ha sido prioritario establecer nuevas condiciones para organizar, contribuir y apoyar a los estudiantes y dar continuidad a nuestra labor, sin perder el rigor que requiere la formación de los alumnos, así como nuestras actividades docentes y de investigación, sin descuidar la atención al desarrollo de nuestro perfil como profesionales en nuestra área”.

Las desventajas son oportunidades

En un contexto social global, las mujeres pueden convertir las desventajas en oportunidades, sobre todo cuando tienen diversas herramientas profesionales, que en este caso han sido dispuestas al alcance de la comunidad universitaria por parte de la BUAP, a fin de que cumplan con su trabajo a pesar de una complicada situación de pandemia, consideró.

“El apoyo institucional, por un lado, combinado con nuestra capacidad de reconocer y trabajar nuestras áreas de oportunidad, que son tanto de índole profesional como del hogar, atendiendo familia e hijos, representan una gran ventaja. Es un reto enorme, pues todos estamos en clases on line, con horarios distintos, atendiendo tareas y compartiendo responsabilidades, algo que nos dejará aprendizajes y experiencias que se sumarán a las fortalezas de la Universidad”, concluyó.

Atrás quedaron la cotidianeidad, lo normal o común, lo mismo que los juegos en los que la doctora Lilia Cedillo, de niña, se imaginaba ser maestra, haciendo experimentos con tierra, piedra o agua que mezclaba, curiosa de encontrar nuevos hallazgos. Atrás quedó también la niñez de la doctora Laura Morales, quien se sintió atraída por la ciencia gracias a la influencia de sus maestros, o la doctora Claudia Mendoza, quien tampoco dudó en dedicarse a las ciencias exactas a pesar de ser un área dominada por los hombres.

Todas ellas, cada una en su área y su contexto, comparten la experiencia de no claudicar ante las adversidades de la pandemia, para seguir en lo suyo: hacer ciencia.

Acuerdan BUAP y sindicatos incremento salarial de 3.4 por ciento

En acuerdos donde prevaleció el diálogo, se privilegió la razón y el interés de la comunidad universitaria, la BUAP firmó el convenio de revisión salarial 2021 con la Asociación Sindical de Personal Académico de la BUAP (ASPABUAP) y el Sindicato Independiente de Trabajadores no Académicos (SITBUAP), en el cual se pactó un incremento de 3.4 por ciento directo al salario y de 1.8 por ciento en prestaciones no ligadas al salario.

En la Torre de Gestión Académica y Servicios Administrativos, en Ciudad Universitaria, el Rector Alfonso Esparza Ortiz expresó que el interés primordial es velar por los trabajadores e ir un paso adelante, ejemplo el bono COVID otorgado el año pasado, debido a la situación de emergencia sanitaria. Así también, el hecho de que esta negociación regule el teletrabajo en la BUAP, para que, de ser necesario, los trabajadores desempeñen sus actividades en un lugar distinto al establecimiento universitario, usando las tecnologías de información y comunicación.

«Siempre hemos estado atentos para mejorar la salud y las instalaciones universitarias; todos hemos sido testigos de cómo hemos invertido en el Hospital Universitario, la Torre de Especialidades, y seguimos adquiriendo equipo e invirtiendo en adecuar y ampliar instalaciones, ahora que la demanda por enfermedades respiratorias agudas se ha incrementado», señaló.

Esparza Ortiz añadió que durante la revisión del tabulador salarial también se realizaron actualizaciones al Contrato Colectivo de Trabajo 2021-2023 de la BUAP, para incorporar reformas de la Ley Federal del Trabajo, como los días de incapacidad por embarazo, que ya se pueden acumular a partir del alumbramiento, días adicionales cuando haya nacimiento con alguna discapacidad, o que los trabajadores hombres también pueden gozar de días hábiles con goce de sueldo en caso de nacimiento de un hijo o adopción.

«También es importante enfatizar que se establece en nuestro contrato colectivo que la Universidad podrá, sin responsabilidad para la misma, rescindir el contrato individual a los trabajadores que cometan actos inmorales o de hostigamiento sexual ante cualquier miembro de la comunidad universitaria, dentro o fuera de las instalaciones universitarias, así como para aquellos que no adopten las medidas preventivas que se dicten para evitar enfermedades o accidentes. Esto último abona, sin duda, a los criterios de equidad, respeto y responsabilidad que impulsamos en la BUAP».

Todos los beneficios, puntualizó el Rector de la BUAP, aseguran la estabilidad de la planta laboral y todo ello ha sido posible gracias a medidas de disciplina en el gasto y a la disposición de colocar por encima de todo el interés de la comunidad universitaria.

Por su parte, Jaime Mesa Mújica, secretario general de la ASPABUAP, reconoció el compromiso de la comisión negociadora institucional por cumplir a plenitud con las obligaciones patronales, lo que permitió lograr el acuerdo. «Somos sensatos y sabemos que no es la situación financiera de la Universidad la que resuelve el problema de los salarios, sino los presupuestos que son asignados».

A su vez, Hugo Hernández García, secretario general del SITBUAP, mencionó que durante la negociación del acuerdo, los trabajadores no académicos recibieron una respuesta oportuna, responsable y con visión. Asimismo, hizo constar el esfuerzo de la Institución para «incentivar y reconocer el trabajo de los universitarios que se encuentran en la primera línea de acción contra la pandemia, médicos, enfermeras, camilleros y personal administrativo».

A las firmas de revisión contractual y salarial con ASPABUAP y SITBUAP acudieron también, las titulares de la Tesorería General de la BUAP, Norma Pimentel López, y de la Oficina de la Abogada General, Rosa Isela Ávalos Méndez; además, la vicerrectora de Docencia, María del Carmen Martínez Reyes, y el director de Recursos Humanos, Jaime Meneses Guerra.

Mujeres BUAP presentes en Desayuno Global en la Ciencia 2021

No hay duda de que las mujeres han desempeñado un papel relevante en los avances científicos; basta mencionar que las vacunas ARN mensajero se basan en las investigaciones de la doctora Katalin Kariko y los trabajos de AstraZeneca son liderados por la doctora Sarah Gilvert. Por ello, todo esfuerzo para empoderar y apoyar a las mujeres científicas es fundamental, expresó María del Carmen Martínez Reyes, vicerrectora de Docencia de la BUAP, durante su intervención en el Desayuno Global de Mujeres en la Ciencia 2021 (GWB por sus siglas en inglés), actividad de la que formó parte la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ).

Organizado por la International Union of Pure and Applied Chemistry (IUPAC), el evento fue diseñado para apoyar a las mujeres a expandir sus redes de contactos, tanto a nivel local como internacional, alentándolas en diversas etapas de sus carreras a compartir e informarse sobre el avance de sus proyectos y desarrollo profesional, con el fin de que exploren nuevas oportunidades y amplíen sus horizontes, consideró.

Expresó que en la BUAP se alienta el desarrollo de las y los integrantes de la comunidad universitaria, para que desplieguen su potencial. “En este camino hemos constatado el talento científico de las mujeres, quienes desarrollan importantes líneas de investigación y con satisfacción comprobamos que cada día aumenta el número de las que incursionan en diversas áreas científicas”.

En este sentido, señaló que el campo de las ciencias químicas ofrece un vasto panorama de oportunidades, ya que tan sólo en la FCQ el 48 por ciento de los integrantes del Sistema Nacional de Investigadores son mujeres, lo cual da una clara idea de su contribución al desarrollo científico, lo que colocó a la Universidad en el segundo lugar nacional dentro de esta área.

Dentro del GWB se contó con la presencia de las reconocidas investigadoras María Eugenia Mendoza, directora del Instituto de Física de la BUAP y Nivel III del SNI; y de Alejandra Rojas Molina, profesora investigadora de la Facultad de Química, de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y Nivel II del SNI.

También estuvo presente María Vanesa Díaz Muñoz, estudiante de la preparatoria Benito Juárez García de la BUAP, quien ha participado en diversos concursos de Matemáticas y está interesada en estudiar Ingeniería Industrial.

Las invitadas dieron su punto de vista sobre la importancia de establecer redes de colaboración y equipos multidisciplinarios para abordar los retos científicos y de investigación que se presentan en las distintas áreas del conocimiento, así como de las personas o situaciones que las inspiraron a dedicarse a la ciencia.

Además, hablaron sobre la importancia de la igualdad de género en sus respectivos ambientes laborales y académicos, en donde destacaron el importante trabajo que han hecho instituciones como la BUAP y la UAQ para avanzar en este tema.

Por su parte, Jorge Cerna Cortez, director de la FCQ, expresó que como unidad académica es un orgullo representar a la IUPAC de forma local, además de poder resaltar la labor de las mujeres en este ámbito, sobre todo en el marco del Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, conmemorado el 11 de febrero.

Roxana Licona Ibarra, académica de la FCQ y organizadora local de esta actividad, comentó que en la actualidad aún se tiene que lidiar con obstáculos que impiden el pleno desarrollo de la mujer; sin embargo, existen organizaciones que reconocen e impulsan el progreso de las mujeres en la ciencia, para que puedan implementar plenamente sus capacidades y su potencial creativo. Interés que comparten diferentes universidades, centros educativos y de investigación.

El GWB es una iniciativa que inició hace tres años y en 2021 tuvo la meta de organizar 100 desayunos, objetivo que fue superado al lograr transmitir 242 eventos en todo el mundo.

En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, BUAP reconoce el rol fundamental de las mujeres

Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, este 11 de febrero, la BUAP ha programado una serie de actividades con las cuales reconoce el papel fundamental de las mujeres en la ciencia y la tecnología, además de fortalecer su participación en estas comunidades, en las cuales aún son minoría. El programa reúne a científicas de México y Estados Unidos, del 10 al 12 de este mes, cuyas exposiciones serán transmitidas en vivo, a través de la página de Facebook de Radio BUAP (https://www.facebook.com/search/top?q=radio%20buap).

Si bien las conferencias inician el miércoles 10, será al día siguiente cuando se lleve a cabo la inauguración formal de estas actividades, en las cuales participa la destacada científica Carole Heilman, ex directora de la División de Microbiología y Enfermedades Infecciosas (DMID), en el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), cuya especialidad es el desarrollo de vacunas, quien desempeñó un papel fundamental en la dirección de los esfuerzos del NIAID en áreas de investigación como influenza, malaria, tuberculosis, biodefensa y enfermedades infecciosas emergentes, incluida el Ébola.

Así también Gail H. Cassell, doctora Honoris Causa por la BUAP, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, una distinguida científica en enfermedades infecciosas en Eli Lilly and Company. Su investigación se centra en las especies de Mycoplasma y en el tratamiento de la tuberculosis multirresistente. Es integrante de la Academia Nacional de Ciencias y Medicina y de comités de varias agencias, incluidos los institutos Nacionales de Salud (NIH), los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos.

En el primer día de actividades participan la doctora María del Jesús Rosales Hoz, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), del Instituto Politécnico Nacional (IPN); la secretaria de Salud del estado de Veracruz, Aurora Parissi Crivelli, quien impartirá la conferencia “Perseverancia, inteligencia y entereza de las investigadoras”, y Silvia Giono Cerezo, prestigiada académica del Instituto Politécnico Nacional, formadora de varias generaciones de microbiólogos mexicanos.

Al día siguiente, además de la inauguración formal, la directora del Centro de Detección Biomolecular de la BUAP, Lilia Cedillo Ramírez, impartirá la ponencia “¿Por qué la ciencia es algo metiche?”; posteriormente la doctora Carole Heilman compartirá “Todo lo que una mujer puede aportar a la investigación”, y para continuar las doctoras Gail H. Y Cynthia Cassell.

Además, un conversatorio que reúne a las doctoras Gloria Tirado Villegas y Lilia Meza Montes, de la BUAP, y Belinka González Fernández, de la Ibero Puebla, con unas participantes especiales.

El viernes 12, último día de actividades, la doctora Guadalupe Soto, de la Facultad de Medicina de la BUAP, disertará sobre la terapia génica en la enfermedad de Parkinson, para dar paso a la doctora Elizabeth Herrera Saldívar con la conferencia “Entre la medicina y la investigación”.

Entre otras destacadas participantes se encuentran las doctoras Karla Margarita Gámez Pérez, egresada del Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT; Yanin Chávarri Guerra, investigadora del Instituto Nacional de Ciencias Médica y Nutrición Salvador Zubirán; Tania Castillo Marenco del Instituto de Biotecnología de la UNAM; María Soledad Beatriz Villegas González, de la División de Cardioneumología y cirugía cardiovascular, IMSS Puebla; Ana Elena Posada Sánchez de Facultad de Ingeniería, BUAP; Miriam Carrillo Barragán del Departamento Vocaciones Científicas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y Natalia Summerville, egresada del Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT.

A esta conmemoración también se suma la Facultad de Ingeniería con el Primer concurso en línea de Innovación de Prototipos; y la Dirección de Acompañamiento Universitario (DAU) compartirá actividades especiales para las preparatorias de los complejos regional Norte, Nororiental y Sur, el 10 y 11 de febrero.

Para consultar todas las actividades del programa, ingresar a la página https://buff.ly/3a1tc4T , además de las redes oficiales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Soy BUAP: Audrey Ortega Ramírez, científica de talla internacional

Originaria de San Antonio Cuaxomulco, Tlaxcala, un pueblo de alrededor de 5 mil habitantes enclavado en las montañas, la doctora Audrey Magdalena Ortega Ramírez, investigadora postdoctoral en el Hospital Universitario (Uniklinik) de la Universidad RWTH de Aachen, en Alemania, nunca imaginó que su amor por la ciencia la llevaría a ser una científica de talla internacional.

“Mis padres me dijeron que mi única herencia era el estudio y sería tan grande como yo lo quisiera. Y sí, fue grande”, responde mientras sus ojos se iluminan.

La joven científica se define como “meramente BUAP”. Estudió la Licenciatura en Biomedicina, así como la Maestría y el Doctorado en Ciencias Fisiológicas. “Sabía que sería científica y eso me emocionaba muchísimo”. Actualmente ha publicado cuatro artículos de investigación en revistas indizadas y tiene una solicitud de patente en conjunto con la BUAP: “Fabricación de una matriz de electrodos de silicio aleatoriamente distribuidos para el registro de la actividad eléctrica de tejido cerebral”, cuya aplicación se enfoca al estudio de la epilepsia.

Con la firme convicción de que la ciencia es multidisciplinaria, asevera que las colaboraciones con otros expertos, como físicos, matemáticos y programadores, enriquecen una investigación y brindan otras perspectivas. Así surgió la solicitud de patente mencionada, resultado del Cuarto Concurso Estudiantil “Prototipos de Innovación Tecnológica”, organizado por la BUAP en 2018, que obtuvo el segundo lugar, en la categoría “Alta tecnología”.

“Su fabricación es fácil y barata. Primero hicimos el trabajo de biocompatibilidad para ver si esta matriz de electrodos de silicio era compatible con el tejido cerebral y después sembramos neuronas encima para estimular de un lado y registrar del otro. A la par se diseñó un software para leer el electroencefalograma en cuestión, definir el tipo de epilepsia y sugerir propuestas de neurólogos”.

Casualidad o destino

Durante su estancia en la Máxima Casa de Estudios en Puebla, Audrey Ortega Ramírez estudió la electrofisiología de las células ciliadas del ámpula vestibular, los ganglios de la raíz dorsal y los canales iónicos ASIC (del inglés Acid Sensing Ion Channels) que se activan con cambios de pH en el cuerpo humano, los cuales se relacionan con procesos fisiológicos, como la percepción del dolor, memoria-aprendizaje y patologías como la isquemia cerebral, epilepsia y adicciones.

Esta última área de investigación la atrapó por completo, tanto que se volvió fan del profesor Stefan Gründer, uno de los científicos más importantes en el estudio de canales iónicos ASICs. “El primer paper que leí de canales ASICs fue de él. Me gustó tanto que anhelé algún día trabajar con él”.

Fue tan grande su deseo, que el Universo conspiró a su favor. “Estaba por terminar el doctorado y me becaron para asistir a un curso de Biofísica en Erice, Italia. Allí compartí cuarto con una postdoctorante del doctor Gründer. No lo podía creer, casi le pedía su autógrafo”, narra con emoción.

Tras este encuentro se enteró de una plaza de estancia postdoctoral en el laboratorio del doctor Gründer, en el Instituto de Fisiología de la Universidad RWTH de Aachen. Sin pensarlo demasiado compitió por este lugar y fue aceptada. Su investigación actual es el estudio de los mecanismos de acción y sitios de unión de diversos compuestos sobre canales iónicos relacionados con isquemia cerebral y dolor.

“A largo plazo buscamos modular estos canales para inhibir la muerte de neuronas por isquemia cerebral, lo cual daría paso a la propuesta de nuevos fármacos. Si estos canales se bloquean o modulan el daño puede ser 60 o 70 por ciento menor, lo cual podría revertir daños neurológicos, como la pérdida del lenguaje y movilidad. Sabemos que existen endorfinas que actúan sobre estos canales, por lo que nos interesa saber específicamente en qué sitio intervienen y cómo”. Para ello utiliza métodos de electrofisiología, análisis in silico de modelaje de proteínas y técnicas de biología molecular, como Western blot.

Un clic inmediato

¿Cómo empezó todo esto? Se pregunta la doctora Ortega Ramírez. Fija la mirada al techo para rememorar a la joven Audrey de 18 años, quien soñaba con ser médica y que rechazó a otras dos universidades por estudiar Biomedicina en la BUAP, una carrera con la cual tuvo un clic inmediato en cuanto conoció su plan de estudios. “Siempre tuve curiosidad por saber cómo funcionaba el cuerpo humano, por qué pensamos, por qué sentimos y el plan de Biomedicina era eso, era perfecto”.

En ese entonces, relata, era complicado ser aceptado porque se necesitaba un alto puntaje para entrar y había pocos lugares. “Fue una fortuna quedarme”. Con la buena noticia, sus padres apoyaron con entusiasmo su decisión. Dejó su lugar de origen para trasladarse a la ciudad de Puebla. Cambió la tranquilidad de las mesetas y llanuras por el bullicio de la urbe. “Ser foráneo siempre es un reto. Aprendes desde valerte por ti mismo, hasta ahorrar dinero”.

“Cuando elegí Biomedicina sabía que sería científica y eso me emocionaba muchísimo”. Tras cursar el tronco común de su carrera en la Facultad de Medicina, optó por especializarse en el área de Fisiología. En el Laboratorio de Neurofisiología Sensorial del Instituto de Fisiología, los doctores Enrique Soto y Rosario Vega inculcaron en ella la pasión por la ciencia y el interés por descubrir otras formas de investigación en el mundo. “Gran parte de lo que soy ahora y he logrado ha sido por ellos”.

Por consiguiente, realizó estancias de investigación en el Laboratorio de Medicina Genómica en el Hospital General “Primero de Octubre” y en el Departamento de Neurociencia, de la Escuela de Medicina de la Universidad Federico II de Nápoles, Italia. Asimismo, asistió a cursos internacionales como el de la 44ta. Escuela Internacional de Biofísica “Antonio Borsellino”, en Erice, Italia, y “Métodos in silico para la predicción de complejos biomoleculares y diseño de fármacos”, en Aachen, Alemania.

Regresar a México

Dentro de algunos años, la doctora Audrey Ortega Ramírez, quien también es integrante de la Society for Neuroscience, espera tener su propio laboratorio de investigación y le encantaría regresar a México, sobre todo a Puebla, “porque de ahí salí”.

“La BUAP además de brindarnos herramientas para competir, personalmente me brindó herramientas para colaborar, un pensamiento crítico y la capacidad de proponer ideas”, asegura convencida.

Por lo tanto, invita a las generaciones futuras a no tener miedo de las cosas nuevas y aprovechar las opciones de crecimiento que brinda la Universidad. “No se cierren solamente a una cosa, traten de buscar y ampliar su perspectiva lo más que puedan para crecer en todos los ámbitos”.

Al final de la videollamada confiesa entre risas que no quería ser entrevistada. ¿Qué cambió? “Al final creo que es importante para los jóvenes que se den cuenta de que hay otras cosas, de que pueden salir. Yo con mi doctorado de la BUAP no solamente puedo competir, sino también proponer nuevas investigaciones”.

“Valoren lo que tienen y aprovéchenlo, porque muchas veces las oportunidades están ahí y no te das cuenta de lo que tienes. No es fácil, hay momentos en donde dices yo creo que esto no va a ser para mí, ya no puedo, creo que mejor me regreso a mi casa. Pero lo importante, es creer en sus propias aptitudes y sean cooperativos”. La doctora Audrey Ortega Ramírez es ejemplo de este esfuerzo y constancia.