Yatziel López / El Toper Mx

La industria de la cerveza ha cambiado drásticamente en los últimos años ya que hemos visto un incremento en la producción de forma artesanal y la implementación de diferentes elementos para fabricarla, como café, semillas de cilantro o chocolate, también hay cervezas con olores sofisticados como a miel, pan, tierra seca o madera (cosas que ama cualquier hipster) que hacen que nos olvidemos de la malta tradicional, sin embargo, esta cerveza creada con pan, pera, plátano y restos de piña además de ser importante por sus ingredientes, lo es por su valor nutricional, toda una joya.

También te puede interesar: La primera cerveza con orina de humanos es una realidad gracias a Dinamarca

La mente maestra detrás de esta bebida es María Elena Ramos Cassellis, una académica investigadora de la Facultad de Ingeniería Química de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) que durante años ha trabajando creando productos con alto valor nutricional como barras, bebidas lácteas ricas en fibra, panqués y ahora, cerveza. Una cerveza creada a partir de residuos agroindustriales como cáscara y corazones de piña, residuos de manzana, pera y plátano. 

La combinación y fermentación de estos residuos produce una cerveza artesanal tipo stout, caracterizada por su color negro intenso y considerada la más fuerte de ya que tiene entre 7% y 8% pero, ¿de dónde nació la inquietud de producir una cerveza a partir de estos elementos? Maria Elena había estado trabajando en una investigación para reducir los desechos agroindustriales de las empresas enlatadoras de piña ubicadas en Puebla  y en Lara Grajales, así que qué mejor forma de aprovechar esta materia que haciendo unas ricas y deliciosas chelitas, ¿no creen?

Dra. María Elena Ramos Cassellis /Foto: CONACYT

El proceso

La doctora explica que para lograr obtener este producto primero hay que darle un acondicionamiento previo a los compuestos extraídos de las fábricas  ya que estos contienen diversas enzimas y levaduras fermentativas que hacen el proceso de descomposición más rápido. En este acondicionamiento se realiza un tratamiento físico que hace que la piña suelte azúcares libres fermentables, lo cual produce una oxidación enzimática para así poder molerla.

Ya molida, la piña se convierte en la materia prima y las cáscaras de manzana y plátano ayudan a darle color y textura. Digamos que el compuesto molido de piña funciona como el tepache (lo que le da el sabor).

Foto: CONACYT
También te puede interesar: La cerveza adelgaza pero a costa de un precio ¡imposible!

La idea de fabricar esta bebida es aprovechar todos estos residuos para reducir su efecto contaminante en el medio ambientesacarle el máximo provecho a las cáscaras de piña, plátano, pera y manzana ya que son una excelente fuente de fibra, antioxidante y compuestos bioactivos.

“Debido a los ácidos orgánicos que aún hay en esa cáscara la cerveza presenta notas frutales obteniendo un producto con sabor agradable al consumidor”.- María Elena Ramos Cassellis.  

¿Te animas a probarla? Yo sí.