Luego de años de que el Pico de Orizaba sea uno de los destinos favoritos para los aventureros al ser el volcán más alto de Norteamérica, hoy el Instituto Nacional de Antropología e Historia ha descubierto que una de sus laderas pudo ser usada como centro de adoración y de observación gastronómica.

Poyauhtlan (lugar donde se hacen ligeras las nubes), nombre que se le dio a la ladera oeste justo entre Puebla y Veracruz, está a 5.600 metros sobre el nivel del mar, tiene varias paredes a medias y también algunos restos de cerámica y puntas de flecha de obsidiana. Podría datar de entre los años 650 al 700.

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Muro del adoratorio/INAH

La explicación del por qué nadie se había dado cuenta de su existencia es que no es un lugar por el que los excursionistas pasen habitualmente. Así que ahora, los expertos analizarán todo el material y sobre todo, seguirán investigando la zona, ya que debido a su poca intervención humana, es muy posible que encuentren aún más cosas.

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Restos de cerámica prehispánica/INAH