Por la ausencia de síntomas en su etapa inicial, la diabetes tipo 2 es calificada como una enfermedad silenciosa. En 2015, la Secretaría de Salud reportó que en promedio 8 por ciento de la población mexicana presentó este trastorno, el cual aumenta en forma considerable. Cada año se registran más de 400 mil casos nuevos. De no tratarse a tiempo, ocasiona otros problemas: infartos, ceguera e insuficiencia renal. Además, por las complicaciones asociadas, representa un alto impacto económico para el sector salud.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, desde el 2000 la diabetes mellitus en México es la primera causa de muerte entre las mujeres y la segunda entre los hombres. En 2010 causó cerca de 83 mil fallecimientos en el país. No tiene cura, pero sí es controlable.

Para contribuir a su detección temprana y tratamiento oportuno, investigadores del Cuerpo Académico Medicina Interna, de la Facultad de Medicina de la BUAP, entre ellos Ricardo Pérez Fuentes, estudiaron antropométrica, clínica y metabólicamente a familiares en primer grado de pacientes diabéticos. Con este trabajo identificaron un conjunto de parámetros y marcadores más precisos que los tradicionalmente considerados en el desarrollo de la enfermedad, como sobrepeso y obesidad, los cuales podrían asociarse pero no participan activamente en sus procesos fisiopatológicos. “El paciente puede presentar la enfermedad sin tener mucho peso o tener mucho peso y no presentar la enfermedad”, aclaró el académico.

También te puede interesar:Experto de la BUAP se vuelve parte de una importante investigación sobre nanotecnología
Especial

Por su trayectoria como investigador y sus estudios sobre el control metabólico del paciente diabético, Ricardo Pérez Fuentes fue recientemente galardonado con la Presea Estatal de Ciencia y Tecnología “Luis Rivera Terrazas” 2018, en la modalidad Ciencia Básica.

Pérez Fuentes, doctor en Ciencias, en el área de Patología Experimental, por el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN, señaló que indicadores como ayunos prolongados, antojos frecuentes por alimentos azucarados, dolor de cabeza por la noche que se refleja en un incremento de la presión arterial, así como disfunción eréctil en el varón o problemas de embarazo en la mujer, se asocian con alteraciones funcionales y podrían ser señales de alerta en la aparición de diabetes.

Por ejemplo, los antojos son una llamada del organismo para consumir glucosa. “Son considerados normales, pero cuando se incrementa su frecuencia e intensidad se traducen en un aumento en los niveles de insulina. Esta elevación conllevaría a una disminución de los niveles de glucosa sanguínea, traducida como hipoglucemia, la cual llevaría al paciente a consumir nuevamente glucosa y así conducir a un ciclo constante”.

También te puede interesar:Investigadores de la BUAP diseñan redes inalámbricas para intercambiar información entre dispositivos
Resultado de imagen para Presea Estatal de Ciencia y Tecnología 2018
Especial

Con la finalidad de comprender el impacto de estos hábitos y costumbres en las personas en riesgo de desarrollar la enfermedad, se elaboró una encuesta de 12 reactivos que incluye un conjunto de alteraciones de la función y del metabolismo de carbohidratos, así como parámetros antropométricos, la cual se aplicó a personas sanas, familiares en primer grado de pacientes diabéticos.

De acuerdo con el puntaje obtenido, las personas se ubicaron en riesgo bajo y alto, prediabético y diabético de reciente inicio. Además, los resultados obtenidos con esta encuesta fueron validados mediante la aplicación de pruebas bioquímicas, entre estas de tolerancia oral a la glucosa y química sanguínea.

Así, al contrastar ambos métodos de medición se tuvo una sensibilidad y especificidad mayor al 90 por ciento. Por consiguiente, “la encuesta permite identificar la enfermedad sin necesidad de análisis clínicos, lo cual se traduce en la oportunidad de detectar a los sujetos en riesgo o en el inicio de la enfermedad a un costo bajo y ampliando la cobertura de atención”, abundó el académico de la Facultad de Medicina de la BUAP, quien obtuvo el Premio Nacional de Investigación Médica Dr. Jorge Rosenkranz, del Instituto Roche-Syntex.

El doctor Ricardo Pérez Fuentes, nivel II del Sistema Nacional de Investigadores, expuso que una vez detectada la enfermedad entre los encuestados, se logró regresarlos a niveles cercanos a la normalidad, mediante la modificación de sus estilos de vida, sin olvidar que son propensos a desarrollar la enfermedad.

Resultado de imagen para Ricardo Pérez Fuentes
Especial

A partir de los resultados obtenidos, el doctor Ricardo Pérez propone la actualización de los médicos de primer contacto y de especialistas que enfrentan estos problemas en la práctica cotidiana, a través de cursos y seminarios en los que se expongan los hallazgos obtenidos en los estudios de investigación, para que junto con su experiencia cotidiana contribuyan en la resolución o limitación de este importante problema de salud.

“Estamos conscientes de los retos, no solamente en la parte de investigación, sino también en la aplicación de las estrategias porque hay que compartir con profesionales de la salud para que juntos podamos incidir sobre esta impactante enfermedad. El camino es largo y sinuoso, pero creemos que tenemos posibilidades de limitar su desarrollo en los siguientes años, a través de su identificación temprana y tratamiento oportuno y específico”, aseguró.