En el Laboratorio de Fitopatología Vegetal y Producción de Hongos Comestibles, ubicado en el Centro de Agroecología del Ecocampus Valsequillo de la BUAP, el trabajo se vincula, entre otros proyectos, con el estudio de los hongos fitopatógenos, organismos vivos que generalmente se alimentan de una gran diversidad de cultivos agrícolas, por ejemplo fresa, en la cual atacan el tallo o follaje.

Los hongos fitopatógenos son organismos tan pequeños, casi imperceptibles a simple vista, pero que causan pérdidas económicas significativas para los productores de esta fruta. Identificarlos es una de las tareas que realiza el doctor Omar Romero Arenas, titular de este laboratorio, quien con su equipo de trabajo detectaron al hongo Pestalotiopsis sp., no reportado en México en este cultivo.

Empezamos a trabajar en 2017 en el control biológico para el cultivo de fresa en Atlixco y observamos que se presentaron diferentes agentes fitopatógenos, la intención era encontrar un control biológico a través de organismos antagónicos, a fin de reducir el uso de fungicidas de síntesis química, pero en esa brecha nos dimos cuenta que en diversas parcelas se registraba una sintomatología desconocida, por eso nos dimos a la tarea de estudiarla más a fondo, declaró el doctor Romero.

Frente al microscopio, con placas de Petri, los doctores Romero Arenas, Petra Andrade Hoyos y su estudiante Luis Ángel Morales Mora analizaron muestras de campo que replicaron para que, a través de modelos y clasificación taxonómica clásica, morfológica y molecular, emitieran el primer reporte de Pestalotiopsis sp., a nivel nacional en el cultivo de fresa de la variedad Camino Real. Todo esto tras la identificación de al menos siete patógenos que afectaban a la raíz, hojas y fruto durante las diferentes etapas del desarrollo de la planta.

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Se hicieron aislamientos y se cultivó en placa in vitro en laboratorio. Al identificar a este hongo, se registró el desarrollo del micelio, el cual tuvo una coloración blanca y fue virando a un tono crema, su crecimiento fue rosetado y presentó una tasa de desarrollo de 0.6 cm por día, posteriormente desa

rrolló acérvulos, característicos de Pestalotiopsis sp., una especie reportada en otros países como España o Irak, pero no en México, solo se tenía identificado para la rosa, señaló Morales Mora.

El ahora estudiante de posgrado en Manejo Sostenible de Agroecosistemas de la BUAP, quien colaboró en esta investigación tesista de licenciatura, refirió que para la caracterización del hongo tomaron en cuenta las características de crecimiento micelial ─que es el desarrollo en placa─, y posteriormente las particularidades de la reproducción e identificación molecular, lo que permitió generar un reporte publicado en la revista de alto impacto Plant Disease, especializada en fitopatología.

Por su parte, la doctora Andrade Hoyos señaló que la importancia de este estudio se refleja en la pertinencia que tendrán los productores de fresa de la variedad Camino Real, para implementar medidas que mitiguen el problema, a fin de evitar una repercusión económica negativa durante la cosecha.

En este sentido, recordó que de acuerdo con el Comité Nacional del Sistema Productor de Fresa, esta fruta destaca en la producción agrícola por su gran demanda, es por eso que el país destina más de 11 mil hectáreas para llevar a cabo su cultivo, ocupando el tercer lugar de producción a nivel mundial.

Este cultivo genera más de 100 mil empleos directos e indirectos al año y una derrama económica de 5 mil 779 millones de pesos. Entre los principales estados productores destacan Baja California, Guanajuato, Estado de México y Michoacán, mientras que el resto de la cosecha se obtiene de Aguascalientes, Jalisco, Oaxaca, Veracruz, Tlaxcala y Puebla.

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Ante esta problemática, el doctor Omar Romero propuso como alternativa un control biológico sustentado en organismos que habiten en el suelo, pero que ejercen un efecto antagónico sobre los agentes fitopatógenos al inhibir su crecimiento y desarrollo.

El investigador reconoció que existen varios mecanismos para combatir distintos hongos, por ejemplo Pestalotiopsis sp., uno de ellos es a través de la colonización rápida y eficaz de algún tipo de sustrato, a fin de evitar que el hongo parásito se presente en el rizoma de los cultivos, que es por donde comienza la infección.

Otra técnica eficaz es la utilización de Biofun BUAP, una formulación creada en el laboratorio del doctor Romero Arenas, la cual está elaborada a partir de Trichoderma harzianum, un hongo antagonista presente en el suelo con propiedades como la antibiosis, con gran capacidad de colonización, lo que permite que en el medio natural se desarrolle fácilmente en la materia orgánica y su protección sea territorial, características idóneas para controlar hongos fitopatógenos.

Biofun BUAP restablece la salud de los suelos afectados por el uso de fungicidas de síntesis química, los cuales dañan los ecosistemas y generan resistencia de patógenos, esto obliga a los campesinos a usar fungicidas más potentes, que a su vez elevan los niveles de erosión en el campo poblano y en todo el país. Ante esta problemática, la ciencia que se genera en la BUAP ofrece soluciones comprobadas y económicas, comprometidas con el cuidado del ambiente y al manejo sostenible de la producción agrícola en el estado.