Presa de Valsequillo/ Especial

Un investigador de la BUAP asegura que los cerros de Loreto y Guadalupe, Amalucan y La Paz, en realidad pudieron presentar un origen de carácter volcánico.

A poco más de 4 kilómetros de Ciudad Universitaria de la BUAP, justo en la intersección del Periférico Ecológico y el bulevar Valsequillo hoy se ha convertido en una zona que diariamente resulta ser muy transitada por autos y estudiantes que cotidianamente pretenden llegar lo más rápido posible a sus destinos; sin embargo, hace más de 10 mil años no existía nada de eso y en el paisaje sólo abundaban los matorrales, pastizales y un clima seco-frío que albergaba al volcán “El Chiquihuite”, así es, no se trata de un cerro, es un volcán monogenético, es decir, que sólo tiene una erupción y una vida muy corta, la cual finaliza cuando durante la explosión el magma se vacía. En cambio, volcanes como el  Popocatépetl, pertenecen a la categoría de los poligenéticos que se caracterizan por poseer cámaras magmáticas que constantemente se alimentan.

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Foto: Especial/ Presa de Valsequillo

El investigador Fracisco Jiménez Moreno, biólogo egresado de la BUAPespecialista en estudios paleontológicos de la zona, recientemente encontró que los cerros de Loreto y Guadalupe, los ubicados en las 23 mil hectáreas que comprenden la superficie de la Presa de Valsequillo (declarada Humedal Ramsar) tales como El Chiquihuiteel Toluquilloel Cerro la Mesa Grande, el Coatépetl y el Navajas son  volcanes de tipo monogenético, así que hoy su única función es emmbellecer el paisaje de Puebla.

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Foto: Especial/ Popocatépetl

Por otro lado, el experto también señaló que gran parte del relieve del municipio y el estado de Puebla tuvo su origen en el Pleistoceno, momento en el que la zona presentó actividad volcánica. En aquellos años se desprendieron grandes cantidades de ceniza, las cuales al acumularse ocasionaron tobas volcánicas y hoy conforman una especie de roca que es común encontrar en la zona metropolitana de la capital del estado, sobre el Eje Volcánico Transversal.

Muy poca gente conoce estos conos volcánicos porque piensan que son cerros. La Presa de Valsequillo se puede declarar como un geositio o geoparque, ya que a menos de 10 minutos de CU hay evidencia de actividad volcánica asociada a la megafauna del Pleistoceno: animales como el mamut, mastodontes, camellos, gliptodontes y bisontes prehistóricos que posiblemente quedaron sepultados por las tobas volcánicas y otros sedimentos. Es una zona paleontológica muy importante” – señaló Jiménez Moreno.

Foto: Especial/ Francisco Jiménez

Francisco Jiménez también comentó que durante el pleistoceno, las explosiones pudieron tardar desde unos cuantos días hasta años y que la zona que actualmente conocemos como centro del estado presentó drásticos cambios climáticos, ambientales y eruptivos. Además, no todos los volcanes aparecieron al mismo tiempo y de manera repentina pues del primero al último hay un periodo de dos millones de años, como el caso de la Malinche, el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y el Pico de Orizaba. 

Es importante destacar que muchos de los fósiles hallados en la zona ya se encuentran en exposiciones nacionales e internacionales como el Museo Regional de Puebla del INAH, el Museo de Historia Natural de Nueva York, la Colección Nacional de Paleontología del Instituto de Geología de la UNAM, el Instituto Smithsonian de Washington, la Universidad de Harvard, la Universidad Humboldt de Berlín y la Universidad de Kiel.