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Una planta eléctrica sueca que ha apostado por el uso de combustibles renovables encontró en las prendas de ropa producidas por H&M una gran opción para generar energía.

Vasteras, central térmica situada al noroeste de Estocolmo, Suecia es la encargada de generar electricidad para más de 150.000 hogares. Lleva 54 años en función y recientemente ha decidido reemplazar la quema de carbón por el uso de combustibles reciclables que le permitan producir energía. Su meta, según informa Malarenergi, compañía a la que la planta pertenece, es eliminar por completo el consumo de combustibles fósiles en 2020.

Para cumplir con su meta, la planta ya ha quemado 400.000 toneladas de basura que posteriormente se transforma en electricidad; sin embargo han decidido ir más lejos y poner en práctica una alternativa más ingeniosa: quemar ropa de la marca H&M que ha sido descartada.

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“La compañía solo quema ropa que no va a ser usada. Es nuestra obligación legal garantizar que se destruyan las prendas que contienen moho o que no cumplan con las restricciones de productos químicos” – comenta Johanna Dahl, directora de comunicación de H&M en Suecia.

Vasteras ha quemado aproximadamente 15 toneladas de ropa descartada de H&M en lo que va del año pero a pesar de que no es la única planta que se ha preocupado por utilizar combustibles renovables y que Suecia es líder en la eliminación de combustibles fósiles, las marcas de “ropa rápida” como H&M generan un terrible impacto para el medio ambiente, más aún porque cada vez incrementa el volumen de su  producción debido a que necesitan satisfacer a mercados de países como India, México, Rusia, Brasil y China.

Es una gran noticia saber que Suecia se esté preocupando por el cuidado del planeta y lleve a cabo medidas para frenar la contaminación, pero estas acciones resultarían aún mejores si todos los países hicieran conciencia y se sumaran a estas, aunque tristemente esto no está sucediendo pues muchas empresas famosas a nivel mundial aún siguen más preocupadas por incrementar sus ganancias y ahorrar recursos en lugar de ser sustentables.

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Por otro lado, economías en desarrollo como la de México prefieren consumir productos de bajo precio debido a que la mayoría de las familias no cuentan con una posición económica que les permita ser acreedores de artículos más caros. Es por eso que dan prioridad a lo barato antes que a la calidad y a cerciorarse si la empresa se preocupa por el cuidado del ambiente o no.