Un enfermero fue arrestado en Chihuahua y declarado culpable asesinar a sus clientes, a toda una familia y vender órganos.

Jorge Alberto Ceballos, un enfermero que llevaba 20 años trabajando en el hospital 58 del Instituto Mexicano de Seguro Social, en la ciudad de Cuauhtémoc, Chihuahua, se encuentra en prisión preventiva debido a que la Fiscalía Estatal presentóbpruebas contundentes en su contra por el asesinato de Laura María Soto López, una compañera de trabajo.

“La víctima y el sujeto se desempeñaban como enfermeros y el imputado le ofreció la recategorización de una plaza a cambio de dinero. Días antes del crimen, Jorge Alberto citó a la mujer al exterior de una guardería, para el pago la supuesta entrega de los documentos para efectuar el trámite. Sin embargo, el individuo no se los proporcionó.” -señaló la Fiscalía de Chihuahua en en un comunicado.

Fiscalía General del Estado
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La víctima, Laura María, le entregó al enfermero 80.000 pesos para realizar el trámite. Al no obtener respuesta le pidió que le regresara su dinero, pero su compañero no lo hizo y la convenció de que cerraran el negocio.

El 7 de diciembre de 2017, Laura se encontró con Jorge Alberto al exterior de la guardería en donde ya se habían visto anteriormente. Al llegar al lugar la mujer recibió varios impactos de arma calibre 9 milímetros. 

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De acuerdo con una investigación realizada por el Ministerio Público, a Jorge Alberto también se le señala culpable del homicidio a Hazael Díaz quien fue abatido a tiros el 28 de enero de 2018 dentro de su automóvil, acto que sucedió después de que el enfermero recibiera 100.000 pesos para conseguirle una plaza para trabajar en el almacén de un hospital.

Especial

El 29 de Junio también sucedió otro crimen en el que Jorge Alberto podría estar vinculado, se trata del asesinato de cinco integrantes de la familia Romero Armendáriz, ellos fueron privados de la vida después de recibir disparos, el enfermero les había ofrecido vender un riñón para el padre de familia, quien padecía insuficiencia renal. 

Todos los crímenes fueron cometidos con un arma calibre de 9 milímetros. Por ahora se sabe que el sospechoso en caso de ser declarado culpable podría enfrentar una condena de 300 años.

Después de su captura también le fueron incautados 5 automóviles deportivos de lujo que seguramente no pudo obtener con su sueldo de enfermero.