Seguramente de pequeño las vacunas eran uno de tus miedos más grandes y luego de leer esta historia sentirás que nada ha cambiado.

Las vacunas del mal

El Dr. Ming Lin sería aquél doctor del que huías en tus sueños y con el que ¡nunca te quisieras topar!, ¿por qué? Bueno, pues este doctorsito lleva más de una década preparando algo que llama “vacunas alternativas” para niños.

Pero algo parecía no marchar del todo bien, porque tras varias quejas y denuncias ciudadanas, el departamento de regulación financiera y profesional de Estados Unidos ordenó una investigación de emergencia a este sujeto y dieron justo en el clavo porque lo que encontraron era mucho peor de lo que pensaban, la “solución” que el doctor inyectaba era saliva de gato con vodka.

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Detrás de las vacunas del horror

De entrada la clínica en donde el doctorsito operaba no estaba esterilizada (y ustedes saben como se ponen en USA con eso de la limpieza) pero lo que más llamó la atención fue una caja llena de frascos y tubos que utilizaba para hacer sus propias vacunas, obviamente nada higiénico el asunto.

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Entre los pacientes que recibieron las vacunas aparecen bebés de siete días de edad que padecían autismo, eccemas y trastornos neurológicos. Según los reportes, Lin tomaba con un hisopo saliva de la boca de un gato y la suministraba a los pacientes que padecían alergias (¿¡como para qué!?).

Evidentemente el doctor nunca le informo a sus pacientes sobre los riesgos que suponían las milagrosas vacunas que les suministraba ni los componentes de esta.

Afortunadamente las autoridades pudieron detener la horrible práctica de este doctor quien tendrá que comparecer ante el consejo de disciplina médica en Chicago. Por mi, que le pongan 20 de las vacunas que el mismo suministraba.