Se considera clínicamente muerta a una persona que carece de signos vitales pero, ¿qué pasa cuando alguien tiene la apariencia de un muerto pero su corazón aún late?

Sus corazones siguen latiendo, orinan como una persona normal, sus cuerpos no se descomponen e incluso son cálidos al tacto, sus heridas se curan, sus tripas digieren alimentos de forma normal, en cualquier momento pueden tener ataques cardíacos, fiebre, sudan y se pueden sonrojar con un halago.

Son los cadáveres de corazón latiente, son cuerpos con muerte cerebral pero con órganos completamente funcionales y un pulso que retumba como un tambor, hoy es posible que el cuerpo sobreviva durante meses o en raros casos décadas aunque técnicamente esté muerto.

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Vamos paso a paso, biológicamente hablando no hay una muerte “única”, digamos que el morir es una serie de mini muertes con diferentes tejidos desvaneciéndose a diferentes escalas.

A lo largo del tránsito vida-muerte se sabe que las células madre de la piel y del cerebro permanecen vivas durante varios días incluso después de que una persona haya muerto, todo esto comenzó en la década de 1950 cuando los médicos comenzaron a descubrir que algunos de sus pacientes quienes previamente fueron considerados comatosos (o sea con pérdida de conciencia) no tenían actividad cerebral en absoluto.

Los médicos habían descubierto en “los cadáveres de corazón latiente”, personas cuyos cuerpos estaban vivos aunque sus cerebros estaban muertos, esta clase no debe ser confundida con otros tipos de pacientes inconscientes, un paciente en coma por ejemplo, muestra actividad cerebral y tiene el potencial de lograr una recuperación completa, hay otros casos en los que hablamos de “estado vegetativo” que es definitivamente más grave, en esos pacientes, el cerebro superior está permanentemente e irremediablemente dañado y aunque nunca tendrán otro pensamiento o función cerebral, siguen vivos y para calificar como cadáver de corazón latiente, todo el cerebro debe estar muerto, incluyendo el “tronco cerebral” que es la masa primitiva en forma de cubo en la parte inferior del cerebro que controla funciones corporales críticas como la respiración y pareciera que nuestros órganos no están tan preocupados por la muerte de su “cuartel general” como se podría pensar.

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Medicina para cadáveres vivientes

Hoy en día los cadáveres de corazón latiente han generado una nueva y extraña especialidad médica: “el gestionamiento  de donantes de cadáveres”, cuyo objetivo es mejorar el éxito de los trasplantes cuidando la salud de los muertos, el objetivo es engañar al cuerpo haciéndole pensar que todo está bien hasta serle retirados los órganos.