Foto: The Global Teacher Prize

Leer es el mejor vicio que podríamos tener. 

¿cuántos libros lees al mes? Digamos que 1 si eres un lector promedio o 3 si eres un aficionado a las historias pero qué te parecería fijarte la meta de llegar a leer hasta 40 libros al año, ¿suena casi imposible, no? En realidad no lo es, la profesora estadounidense Nancie Atwell, ganadora del Global Teacher Prize (un premio equivalente a ganarse un «Nobel de la educación») nos tiene un curioso programa educativo que nos asegura lograr este resultado.

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Foto: Tienthi

Verás, Nancie aplica este ambicioso método educativo con sus alumnos del Center for Teaching & Learning (CTL) en Maine, EUA, en su mayoría son alumnos del séptimo y octavo grado que leen hasta 40 libros al año por voluntad propia, cosa que es excelente si comparamos que el promedio de lectura de los jóvenes en Estados Unidos es de 10 libros al año (por obligación, no por gusto).

El método de lectura de Nancie consiste en ofrecer a los niños una amplia colección de libros, estos deberán ser variados para contemplar todos sus intereses, además de darles una gran disponibilidad de tiempo para leer y un espacio cómodo en donde puedan sentirse a gusto para realizar esta actividad.

La meta es que los estudiantes se conviertan en apasionados, habituales y críticos lectores y que la lectura los convierta en personas más inteligentes, felices, más justas y más compasivas debido a los mundos que experimentan dentro de esos cientos de lineas impresas en tinta.

Foto: The Global Teacher Prize
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De esta forma, los estudiantes cuentan con un tiempo libre que pueden (o no) ocupar para leer, que se combina con un lugar cómodo para desarrollar esta actividad (que incluso pueden estar fuera de la escuela), es decir, la clave es hacer más cómoda la acción en lugar de imponerla y la verdad es que les ha funcionado de maravilla.

«Mis estudiantes devoran los libros porque la biblioteca del aula está llena de historias interesantes, porque disponen de tiempo a diario para leer en la escuela y porque confio en que sigan leyendo en casa todas las noches»,  dice Nancie Atwell.