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Indignante. Así es la manera en que miles de hombres actúan en el transporte público.

Diariamente, las mujeres que viajan en transporte público enfrentan un problema muy preocupante y decepcionante: el acoso sexual. En los últimos meses se han tomado medidas para intentar detener este acto que miles de hombres cometen al sentirse con oportunidad. No importa si te trasladas en combi, en autobús, en metrobús o en el metro, se aprovechan de las horas pico para mirar morbósamente, manosear y hasta abusar de las pasajeras. 

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Paula Soto Villagrán, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), realizó una encuesta a mujeres que utilizan el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro para conocer las agresiones sexuales que han sufrido. La investigación llamada “Diferencia de género en la movilidad urbanaLas experiencias de viaje de mujeres en el Metro de la Ciudad de México”, mostró los siguientes resultados:

71% de las mujeres sufren miradas morbosas.
46.4% son manoseadas.
44.3% han sufrido arrimones.
19.9% han sido intimidadas.
16.37% son perseguidas sexualmente.
15.5% han sido fotografiadas sin su consentimiento.
10.1% han sido testigos de masturbación frente a ellas.
9.9% se han visto forzadas a ver genitales masculinos.
8.6% han presenciado una eyaculación enfrente de ellas.
3.2% las sometieron a una masturbación forzosa.
3.4% han sufrido violación.

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Las consecuencias de estas viles acciones han hecho que muchas mujeres tengan miedo de tomar el transporte, otras han sufrido ataques de ansiedad por el acoso sexual. Algunas han decidido no salir con ningún hombre por el temor que se ha cosechado en ellas. Estas y más son las repercusiones que hay en las mujeres que sufren acoso sexual.

Sin duda, este delito debe detenerse ya, todos aquellos que alguna vez han mirado con morbo a una dama o han tenido el atrevimiento y la indecencia de tocarla sin su consentimiento deberían pensar en que tienen una madre, en que probablemente tengan esposa e hijas y que no les gustaría que les hicieran eso. Para respetarse a sí mismos hay que respetar a los demás. Nunca lo hagas.