El amor es la fuerza más fuerte que existe en el mundo, tanto que ni esta guerra fue capaz de pararlo.

La guerra es una situación en donde todos creemos que nada bueno puede salir de ella pero para estos soldados la muerte y destrucción se convirtió en amor verdadero, así que ten preparado tu pañuelo porque esta historia es bastante conmovedora.

En 2003, Nayyef Hrebid se acababa de graduar de la Universidad de Bellas Artes pero la guerra que azotó a Irak lo atrapó en su país sin permitirle trabajar por lo que decidió meterse al ejercito de los Estados Unidos y servir para ellos como traductor, esta fue la decisión que cambió por completo su vida y es que un día, sin esperar nada y en medio del sufrimiento. conoció el amor verdadero, se trataba de un soldado del ejercito iraquí, Btoo Allami.

“Un día estaba sentado al aire libre y vi a un muchacho saliendo de la zona de duchas.
Tenía el pelo negro y brillante y además estaba sonriendo.
Y yo sólo pensé: ¡Oh, Dios mío, qué guapo es!”. – Cuenta Nayyef.

La historia no quedó ahí ya que Nayyef no fue el único que sintió que su mundo se detenía porque Btoo también le había echado ojo al traductor, el amor fue correspondido aunque secreto porque desafortunadamente, aunque las relaciones gays son legales en Irak, siguen siendo un tabú y un peligro para las parejas del mismo sexo.

“Tuve esta extraña sensación, como si lo hubiera estado buscando.
Sabía que tenía que hablar con él”.- Recuerda emocionado Btoo.

También te puede interesar: Itaberlly, el chico al que su madre quemó vivo por ser gay

Amor secreto

Estos jóvenes soldados se arriesgaron para que su amor prevaleciera, al principio sólo platicaban y tenían encuentros en secreto para poder conocerse mejor pero la relación comenzó a avanzar muy rápido a tal grado de que ya no querían separarse y pasaban más tiempo juntos en el campamento.

“Durante las misiones trataba de estar cerca suyo, cuando debería haber estado con los estadounidenses. Caminábamos juntos y nos tomamos algunas fotos juntos”.- Relata Nayyef.

Pero a pesar de que su aventura iba viento en popa, no todos estaban de acuerdo con su relación y mucho menos con su preferencia sexual ya que como lo relata el traductor, sus compañeros le dejaron de hablar por ser gay e incluso un amigo suyo lo golpeó hasta fracturarle el brazo con un garrote.

Separación y reencuentro

Los años siguieron pasando y su relación seguía creciendo, ambos tenían que amarse en secreto y a su vez protegerse de los ataques que cada vez eran más peligrosos, en 2007 ambos fueron trasladados a Diwaniyah, al sur de Irak, pero no podían estar juntos; en 2009 Nayyef pidió asiló en Estados Unidos el cual le fue otorgado ya que su estadía en Irak cada vez era más peligrosa; una vez establecido en Seattle, pidió una visa para que Allami pudiera alcanzarlo allá pero le fue negada.

Mientras tanto, la familia de Allami descubrió su homosexualidad y lo obligaba a casarse con una mujer pero gracias al alma caritativa de su amigo Michael Failla, pudo escapar a Beirut, todo parecía que iba a marchar bien para él, incluso solicitó asilo con la oficina de Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) pero su visa de turista se venció antes de que pudieran darle una respuesta y todo se vino abajo (nuevamente).

También te puede interesar: ¡Aunque no lo creas!, las parejas felices engordan por amor

Apuesto a que piensas que su historia tiene un final triste, que el pobre de Allami fue deportado y obligado a contraer matrimonio con una iraquí pero afortunadamente aún existen los finales felices ya que después de mucho esperar, en 2014 pudieron contraer matrimonio en Canadá ya que fue el lugar en donde les brindaron apoyo y posteriormente, Allami obtuvo su visa americana y hoy está en espera de recibir su ciudadanía.

Actualmente, esta pareja de enamorados vive libremente en un departamento en Seattle. Nayyef es gerente de un departamento de decoración y Allami trabaja como supervisor de un edificio; después de haberse casado en Canadá volvieron a contraer nupcias en Washington y eso no es todo ya que su historia fue contada en el documental “Out of Iraq“, el cual fue presentado en el Festival de Cine de Los Ángeles. 

No cabe duda de que para el amor no hay ni sexo, ni edad ni fronteras y esta pareja es la prueba viviente de que no importa la distancia y que 12 años no son nada cuando hay amor 🙂 .