Habitaciones desordenadas, repletas de basura, comida podrida y hasta excremento humano y animal encerraban terribles historias de maltrato infantil a 10 menores.

Parecía una vivienda más en Solano, California, sin embargo; la casa de Johathan Allen e Ina Rogers, ambos, padres de 10 niños que van de entre los 4 meses y 12 años de edad, encerraba un oscuro secreto pues mantenían a sus propios hijos viviendo en un ambiente insalubre y lleno de tortura. La policía detuvo al matrimonio.

“No solo tengo 10 hijos y tengo 30 años, también los educo en casa, y la gente no está de acuerdo con este estilo de vida. Muchos cuestionan mi derecho a ser madre, y pienso que esta situación explotó” – comentó Ina Rogers cuando las autoridades llegaron a su domicilio.

Sharon Henry, fiscal del condado de Solano en California, discrepa con la señora Rogers, él descubrió las deplorables condiciones de vida en las que se encontraban 10 menores de edad. Los testimonios de los niños prueban que fueron víctimas de tortura.

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Después de entregar a un niño de 12 años que había desaparecido y fue encontrado durmiendo en un jardín, los policías ingresaron a la casa y se asombraron al percatarse de las inseguras e insalubres condiciones en las que se encontraban otros nueve niños.

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La casa que se dividía en una habitación para los padres, otra para los niños, una de juegos y un salón de meditación eran totalmente asquerosas, excremento (humano y animal), orina, basura acumulada y escombros se encontraban esparcidos en el suelo. La policía también señaló que los menores sufrieron abuso físico y emocional.

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De acuerdo con un testimonio, desde el 2014 los Rogers ya habían estado implicados en incidentes de abuso, entre los que destacan actos como perforaciones, golpes, quemaduras y cicatrices consistentes con disparos de pistolas de aire comprimido.

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La policía arrestó a Ina Rogers por negligencia y a Jonathan Allen, padre de la mayoría de los niños luego de haber sido acusados de tortura y abuso de menores. El progenitor sigue detenido y se le impuso una fianza de 5 millones de dólares, en cambio, la madre ya fue liberada al pagar una fianza de 10 mil USD.

“No he visto un caso como este en décadas. Hemos acusado a alguien de torturar a sus propios hijos, si eso te dice algo” – comentó Greg Hurlbut, agente policial.

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Afortunadamente los niños están a salvo y parecen mejorar mucho. Primero fueron llevados a un albergue y ahora se encuentran bajo la custodia de otros familiares.

Después de que la señora Rogers fue liberada, permitió que la prensa realizara un recorrido por la casa y aseguró que el caos en realidad fue provocado por la inspección policial.

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