Pocos son los que cuando ven a sus mascotas enfermas las llevan a un veterinario a menos que crean que se trata de algo grave y ello puede significar un grave error.

Este hombre de 68 años había quedado devastado luego de la muerte de su gato, quien había sido su única compañía durante un largo tiempo. El residente de Misuri jamás pudo llevar su luto completo y es que en poco tiempo comenzó a sentirse muy mal y a desarrollar ciertos síntomas que parecían agravarse, por lo que decidió no perder tiempo y visitar a su doctor de cabecera.

Primero tenía fiebre y luego una extraña hinchazón en el cuello que se convirtió en unas extrañas bolas rojas que sobresalían de su piel, en el hospital le dijeron que se trataba de una inflamación de los ganglios linfáticos, aunque después de los análisis de sangre todo dio un giro inesperado, tenía tularemia.

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La tularemia es una enfermedad poco conocida que puede ser transmitida por los gatos que se infectan al comer presas que tienen la bacteria. Todo tenía sentido. El hombre siempre pensó que su mascota había muerto de leucemia, pero se equivocó, murió de tularemia y jamás lo supo porque pensó que con diagnósticos de Internet tendría un resultado correcto, así que no llevó al gato al veterinario, de lo contrario, podría haberlo salvado al saber la verdadera enfermedad que padecía.

La buena noticia es que después del sufrimiento y la incomodidad de este padecimiento que puede ser mortal, cuatro meses de medicación fueron suficientes para que el dueño irresponsable quedara como nuevo. Eso sí, seguramente para la próxima que decida adoptar a una mascota, no dejará pasar las enfermedades y correrá antes que a Google, al veterinario.

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