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En el tema de la propiedad intelectual, la BUAP es un caso maduro y de éxito

Si en nuestro país existiera un sistema robusto de innovación no estaríamos a expensas de las vacunas contra COVID-19 generadas en otras naciones, como Estados Unidos e Inglaterra. México ha pagado muy caro no ser un país innovador, dependemos en un 90 por ciento de los desarrollos generados en el extranjero, así lo indicó Martín Pérez Santos, jefe de Innovación y Empresas, de la Dirección de Innovación y Transferencia de Conocimiento de la BUAP.

En el marco del Día Mundial de la Propiedad Intelectual, este 26 de abril, recalcó que este tema es crucial para el avance tecnológico y económico de nuestra sociedad, debido a que, particularmente las patentes, permiten el acceso a la información tecnológica generado por los inventores.

Las universidades y centros públicos de investigación contribuyen con el 38 por ciento de las patentes generadas en México (principal en los ámbitos farmacéutico y biotecnológico), mientras que el sector industrial mexicano aporta 32 por ciento. En los países innovadores las empresas participan con el 93 por ciento de las patentes, mientras que la academia con 7 por ciento.

“Dentro de las universidades podríamos alegrarnos de nuestra labor, pero transformar los inventos en innovaciones implica una fuerte inversión económica que muchas veces las instituciones no pueden solventar”, expresó.

A pesar de ello, señaló, tema de la propiedad intelectual en la Máxima Casa de Estudios de Puebla es un caso maduro y de éxito, pues a casi 10 años de la creación del sistema de patentes universitario, la BUAP es líder en el tema, gracias a sus casi 300 solicitudes de patente y casi 100 otorgadas.


Su crecimiento ha sido constante y efectivo al ser una de las tres instituciones a nivel nacional que han generado el licenciamiento de un fármaco a la industria. Además, en el 2020 se posicionó como la segunda institución a nivel nacional que más solicitudes de patentes ingresó ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, al empatar con el Instituto Politécnico Nacional, con un total de 25 ingresadas.


Aunado a esto, el doctor Pérez Santos mencionó que hoy en día se dirigen esfuerzos al fomento de la innovación universitaria, a través de cursos que habilitarán al estudiantado para generar innovaciones en su futuro empleo, así también mediante la vinculación universidad-empresa que permitirá a las y los profesores estar actualizados en tendencias y necesidades tecnológicas de las empresas de la región.

A pesar de la pandemia -dijo- el 2020 rompió récord de solicitudes de patente tipo PCT (Patent Cooperation Treaty), al registrarse más de 250 mil en el mundo. Los países líderes fueron China, Estados Unidos, Japón, Alemania y Corea del Sur. Con respecto al 2019, las áreas que tuvieron mayor crecimiento fueron la farmacéutica (10.2 por ciento), biotecnología (6.3 por ciento) y tecnología computacional (1.9 por ciento).

Finalmente, el experto recalcó la importancia de la inversión, ya que sin esta seguiremos en el mismo punto de nulo crecimiento y dependencia tecnológica:

“Está ampliamente demostrado que nutre más a la innovación la inversión en formación e infraestructura científica que cualquier cosa; por ejemplo, las farmacéuticas trasnacionales, a pesar de su infraestructura de laboratorios, tienen una fuerte dependencia de las mentes científicas, mientras que en México el capital humano científico es prácticamente ignorado”.

ICGDE, 10 años de innovar en el conocimiento en temas de gobierno y desarrollo estratégico

Con grandes fortalezas: una planta docente de excelencia académica, posgrados con alta eficiencia terminal y una vasta producción científica, el Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico (ICGDE) llega a su décimo aniversario, lapso en el cual ha generado conocimiento en tres grandes líneas de investigación: ciencias de gobierno y política, comunicación política y desarrollo estratégico.

El ICGDE, el más joven de los cinco institutos con los que cuenta la BUAP, cuya esencia es la generación y aplicación de nuevo conocimiento, así como la formación de recursos humanos, tiene una planta académica de 26 investigadores, casi dos terceras partes de los cuales son miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Conacyt,  el 100 por ciento tiene posgrado -23 son doctores y tres maestros-, y 18 forman parte del Padrón de Investigadores de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado de la BUAP.

Dos posgrados fundamentaron el nacimiento del ICGDE el 30 de junio del 2011: el Doctorado en Ciencias de Gobierno y Política, y la Maestría en Opinión Pública y Marketing Político, ambos dentro del Padrón Nacional de Posgrados de Calidad, del Conacyt, en el nivel “en Consolidación”. Cuatro años más tarde se creó la Maestría en Auditoría Gubernamental, Rendición de Cuentas y Gestión Estratégica, en colaboración con la Auditoría Superior del Estado.

Su director, el doctor Francisco Rodríguez, detalló que estos posgrados tienen una eficiencia terminal de 80 por ciento, y de estos han egresado183 alumnos. “Cabe destacar que del doctorado han egresado 40 estudiantes y es importante señalar que cuatro de ellos, el 10 por ciento, ya es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, lo que habla de la calidad de nuestros programas para formar recursos humanos para la ciencia”, expresó.

Dio a conocer que el ICGDE está estructurado en tres centros de investigación: los centros de Estudio en Ciencias de Gobierno y Política; en Comunicación Política, y para el Desarrollo Estratégico. Cada uno con líneas de investigación específicas y en los cuales están adscritos los 26 investigadores que integran su claustro -10 en el primero y 8 en cada uno de los dos restantes.

Uno de los resultados de este instituto, refiere el doctor Rodríguez, es la publicación de 100 libros desde su nacimiento a la fecha, en editoriales externas a la BUAP, como Porrúa y Plaza y Valdés, por citar algunas, lo que da cuenta de una producción de 10 libros por año.

Entre los retos próximos, citó la apertura de un nuevo posgrado:  la Maestría en Ciencias de Gobierno y Desarrollo Sostenible, la cual ya está en estudio y validación por parte de su consejo de investigación.

Para conmemorar su aniversario número 10, el ICGDE ha organizado una serie de actividades durante los meses próximos. Tras la presentación virtual de la revista Gobierno y Desarrollo, tendrán lugar conferencias magistrales, presentación de los libros publicados en los últimos tres años, el primero Derecho electoral latinoamericano, un enfoque comparativo. México, de varios compiladores, este 26 de abril, a las 12:00 horas. Además las cátedras Deater Nolen y Luis F. Aguilar Villanueva, en mayo próximo.

FFyL-BUAP, unidad académica con amplia producción editorial

La BUAP tiene en el libro la estrategia más recurrente para difundir su producción intelectual y pese a la pandemia, esta labor no se ha detenido. Este es el caso de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), una unidad académica con alrededor de 200 actividades educativas al año, acciones que repercuten en su producción editorial. Tan sólo en 2020 se publicaron 20 libros y en lo que va de este año cinco están en proceso. Su producción editorial confirma la generación de conocimiento de sus distintos colegios (https://filosofia.buap.mx/content/publicaciones).

Araceli Toledo Olivar, coordinadora de Publicaciones de esta facultad, detalló que las publicaciones pasan por un sistema de dictaminación riguroso de doble par; es decir, “cuando algún compañero tiene la intención de publicar algún manuscrito, se pide que este haya sido dictaminado por dos entidades externas”.

Por el incremento en las ventas de los libros electrónicos, “desde 2020 empezamos a trabajar dos formatos en la publicación de nuestros libros: el físico y el electrónico. Y en ese año se tomó la decisión de que cada libro publicado estará disponible en ambos formatos”. Por consiguiente, algunos títulos ya se promocionan en la tienda online de la Universidad.

Por otra parte, la doctora Toledo Olivar comentó que actualmente esta unidad académica trabaja con las editoriales Biblos y Delirio, “pero también se tienen tratos con otras editoriales para dar una variedad en el catálogo de ediciones”.

Además, la FFyL dispone de diversas revistas, las cuales están migrando a repositorios virtuales. “Justamente estamos trabajando en su actualización al formato digital”. Se trata de Mirada Antropológica del Colegio de Antropología Social; Amoxcalli, del posgrado en Literatura Hispanoamericana; Graffylia, una revista miscelánea; La Lámpara de Diógenes, de Filosofía, y 4patios, esta última una revista estudiantil en proceso de cambio de nombre a 5patios para incluir al Colegio de Procesos Educativos.

Para poner al alcance del público en general las publicaciones generadas en la FFyL, en 2017 se inauguró la Librería Angelo Altieri, la cual posee un acervo bibliográfico de más de 100 títulos y se ubicada en la calle 3 Oriente 212-A, en el Centro Histórico de la capital poblana. Este espacio por el momento permanece cerrado.

De esta manera, la producción editorial de la FFyL, en formatos impreso o digital, son vías de comunicación con la sociedad para mostrar la labor de su comunidad académica en los procesos de investigación en el área de Humanidades.

Invita BUAP a adoptar un árbol

Con el fin de mejorar el entorno y la calidad de vida de la ciudad, la BUAP, a través de la Coordinación General de Desarrollo Sustentable y la Dirección de Medio Ambiente del municipio de Puebla, invita a las y los ciudadanos a adoptar un árbol.

Dicha convocatoria se suma a la continuación del programa de reforestación iniciado en 2018, mediante el cual se han plantado 505 árboles y arbustos, que equivale a captar aproximadamente 16 toneladas de CO2 al año.

Los requisitos de adopción inician con la formalización del compromiso para cuidar un árbol, por lo que se deberá completar un formulario en línea (https://bit.ly/3eo42P0), donde se elegirán de entre tres especies disponibles: cedro blanco, fresno y trueno.

Para resguardar la salud de las personas que se involucren en este programa de reforestación, se solicita a las y los interesados encontrar un espacio donde se pueda colocar la especie arborea que deseen adoptar, de la cual podrán conocer a detalle en el formulario a completar.

Tras el envío del formulario y las fotografías, los responsables del programa evaluarán las solicitudes y se pondrán en contacto para la adopción de los ejemplares, definiendo lugar, día y hora de entrega, siguiendo en todo momento el protocolo de seguridad COVID-19.

Asimismo, para orientar la siembra del árbol y los cuidados que se le deberán proveer se compartirá una ficha informativa de cómo realizar la plantación y una guía para sus cuidados.

Aquellos que realicen la siembra de los árboles, deberán compartir evidencias de la plantación y asegurar el cuidado y mantenimiento futuro, asegurando así su sobrevivencia.

Cabe destacar la importancia de los árboles en la reducción de las emisiones de CO2 y en la regulación del uso de la energía producida por combustibles fósiles, además de mitigar el efecto invernadero y apoyar la conciencia de la crisis climática en la que sobrevivimos.

Adicionalmente, los árboles prestan diversos servicios ambientales aún no cuantificados, entre los cuales se destacan la reducción de la temperatura en las épocas de verano y retención o barrera de los vientos fríos en el invierno, ya que reducen eficientemente la energía empleada para regular la temperatura en los hogares.

En el movimiento de Reforma Universitaria de 1961 no había hombres, todos éramos chamacos; tampoco comunistas, éramos liberales: Cristina Aguirre

La memoria es como los maridos: infiel; los recuerdos, como la vida, intermitentes. Con esta aclaración Cristina Aguirre Beltrán habla de aquellos días de 1961, en los que jóvenes imbuidos del espíritu liberal de la época y su simpatía por la Revolución cubana iniciaron un movimiento que culminaría, casi tres años más tarde, con la aprobación de una nueva Ley Orgánica que le otorgó a la Universidad Autónoma de Puebla plena autonomía para organizar su propio gobierno.

Para entonces Cristina Aguirre, hoy jubilada de la BUAP, estudiaba en la Preparatoria Nocturna ubicada en el edificio Carolino, donde además trabajaba en el área de Control de Inventarios, entre 1961 y hasta su matrimonio en 1963.

Además de su curiosidad –“¡Ya vienen los Fúas!, se escuchaba cuando ellos venían y apedreaban el Carolino y yo me salía a espiar. Mi papá, Gabriel Aguirre Carrasco, me regañaba, pero por acá él se distraía, yo me salía”-, las ideas de izquierda que reinaban en la casa paterna, sembraron en la joven la semilla para participar del lado de los estudiantes liberales.

¿Qué cuál era mi participación? La verdad yo era de la bola, yo era de la camada de Julieta Glockner, ella no era mi compañera, pero era de esa camada; ella era muy valiente, yo no. ¡Ay, ya me emocioné, yo me emociono mucho cuando hablo de Julieta!  -Ríe.

Su padre, expresa, “era un hombre muy miedoso, pero muy serio en sus convicciones. Él era el jefe de Control de Inventarios en la Universidad, entonces había una universidad ambulante porque los Fúas se la llevaban a la 5 Poniente; mi papá no se fue, se quedó en el Carolino. Tuvimos ese ejemplo”.

Y aclara: “Entonces no éramos comunistas, mienten quienes dicen que los comunistas hicieron este movimiento, éramos liberales, juaristas, y entre nosotros ¡también había priistas!, allí estaba Melitón Morales, que era estudiante de Derecho”.

Recuerda que la casa paterna despertó un día con esta leyenda: “Aquí vive un comunista”. “Por temor a que nos ocurriera algo, mi papá nos llevó a un hotel. Vivíamos junto a una iglesia. Nosotros somos once, todos de izquierda, sin ser militantes”.

La manifestación del 17 de abril de 1961, en el zócalo de la ciudad de Puebla, y más tarde frente al Sol de Puebla, fue impulsada por simpatizantes de la Revolución cubana. Cristina Aguirre no estaba exenta de este sentimiento.

«Yo era una chavita que admiraba a Castro. Había una revista cubana, Vanidades, y allí recuerdo que se decía que había un cristo levantado en la Sierra Maestra: esa era mi fantasía, ese hombre, Fidel, que andaba ahí».

Al triunfo de la Revolución cubana, refiere, el entonces presidente Adolfo López Mateos no rompió relaciones diplomáticas con Cuba, “y la reacción en Puebla, conservadores y clericales, se enfureció. Ellos salían del Benavente. Nosotros apoyábamos al presidente”.

-¿Cómo eran aquellas manifestaciones y marchas de los universitarios liberales?

-Eran muy bonitas porque iba la gente, los padres de familia, los ciudadanos…Ahí vienen los Fúas, decían, y medio me acuerdo, de una camioneta unos hombres les daban palos, decían que eran curas, eso decían, yo no lo sé.

-¿Cuál es la diferencia entre la mujer de esos años 60 del siglo pasado y la de este siglo XXI?

-Del cielo a la Tierra. En mi familia fuimos primero tres mujeres y después tres hombres y mi mamá, según muy feminista, pero primero atendía a los hombres.

-¿Como mujer, cómo se recuerda en ese movimiento estudiantil de 1961?

-Yo era temerosa, no era valiente -como Julieta- o documentada para ir a los mítines; yo era de preparatoria, así eran todas, como yo, nos casábamos muy jóvenes, era una época de sometimiento…Cuando me casé me fui de Puebla, en 1963, y cuando regresé sola, ya no fui igual.    

De aquel 25 de abril, cuando en una protesta estudiantil se impuso el grito: “¡Al Benavente, al Benavente!”, y los estudiantes rodean el edificio y lo apedrean, Cristina Aguirre no asistió: “Yo no era valiente, no quería que me pegaran, porque era muy feo eso, salíamos corriendo, los Fúas venían a pegar, pero también los Carolinos…” Al día siguiente su curiosidad la condujo al sitio: “Todo el edificio estaba lleno de ladrillos y vidrios rotos”.

“Mi oficina estaba enfrente de rectoría, un día gritaron que venían los Fúas y salí a espiar: allí estaba Julieta, armada con el palo de una silla para enfrentarseles. Ella sí que era valiente, por eso cuando murió me impactó.

Todos, expresa, “éramos chamacos, los de la Universidad, los del Benavente, los de Arquitectura, en ese movimiento no había hombres, éramos chamacos”

Uno de los líderes estudiantiles más visibles: Enrique Cabrera.

“Yo no fui activista; veía a ese Cabrera, era muy joven, estudiaba ingeniería en las catacumbas; una vez, en un mitin, se paró a querer decir no sé qué cosa del comunismo, y mi tío, Enrique Aguirre [Carrasco], lo bajó del pódium y le dijo: ‘bájate, esto no es cosa de comunistas…nosotros somos juaristas y liberales, y eso sólo va a confundir el movimiento”.

Otro de sus recuerdos frescos es cuando Julio Glockner Lozada es nombrado rector de facto, el 9 de mayo de 1961:

“Para mí fue una gran emoción su toma de posesión; ya habíamos ganado…ellos habían perdido. Julio Glockner era un hombre encantador, bromista, trataba a todo el mundo como si lo conociera de toda la vida; éramos vecinos de oficina. Yo tengo relación aún con esa familia, con los que quedan, los quiero muchísimo”.

Las universitarias, voceras y activas participantes del movimiento liberal de Reforma Universitaria: Gloria Tirado Villegas

Hablar del movimiento de Reforma Universitaria de 1961 es rememorar la transformación de la vida institucional de la Universidad Autónoma de Puebla, en la que estudiantes exigieron el carácter laico de la educación superior y la autonomía real de la Institución. A pesar de ser minoría y ser blanco fácil de agresiones, las mujeres universitarias desempeñaron un papel de liderazgo al convertirse en voceras y activas participantes del movimiento liberal, asegura Gloria A. Tirado Villegas, investigadora del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades.

Cuando estalla este movimiento universitario, apenas habían pasado siete años de haberse otorgado el voto a las mujeres en México. Las estudiantes poblanas permanecían al margen de las organizaciones estudiantiles y del mundo político. No obstante, “este es el primer despertar de una participación, de una presencia femenina con ideas de rumbo”, afirma la historiadora, quien reconoce su arrojo y valor.

En ese medio lleno de ataques cotidianos violentos, de enfrentamientos físicos y verbales entre liberales y conservadores, mejor conocidos como Carolinos y Fuas, “ellas llevaban correspondencia entre los estudiantes que tomaron el Edificio Carolino, el 1 de mayo, los profesores y periodistas”.

Además, formaron el Comité de Estudiantes Universitarias y solicitaron en préstamo el edificio de la sección 21 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación para sesionar y reunirse con compañeros del movimiento liberal. Asimismo, elaboraron el periódico estudiantil La Verdad y colaboraron en La Sombrilla, otra publicación estudiantil. No se intimidaron, hicieron declaraciones públicas y organizaron una manifestación copiosa el 16 de mayo, con más de 3 mil personas, en apoyo al doctor Julio Glockner Lozada, nombrado rector de facto, en la cual estuvieron a punto de ser golpeadas.

“Lograr una asistencia copiosa quiere decir que ellas repartieron suficientes volantes e hicieron bastante trabajo proselitista para reunir a un estimado de 3 mil personas en la Plaza de la Democracia, frente al Edificio Carolino. No lo hubieran hecho sino estuvieran convencidas”, refiere la doctora Tirado Villegas.

En su mayoría eran estudiantes de Arquitectura, Ciencias Químicas y de preparatoria, quienes actuaron con valentía a favor de los ideales liberales, entre ellas Gloria Oropeza Contreras, Guadalupe Romero, Magdalena Rosales, Karina Vélez, María Luisa Contreras Contreras, Cristina González, Gloria Torres, Luz Rosales, Cristina Martínez, Julieta y Minerva Glockner, Anselma Hernández, Guadalupe Herrera, Yolanda Valderrama Vergara, Cristina Aguirre y Amalia Espinosa Rojas.

Gloria Torres, Guadalupe Rivera, Socorro López, estudiantes de Química, así como María de Lourdes Díaz, junto con Ezequiel López, Javier Ríos y Manuel Flores, estudiantes de Derecho, participaron en la redacción del periódico estudiantil La Verdad.

Sus ideales

La doctora Gloria A. Tirado Villegas, integrante del Cuerpo Académico 331 “Historia de las prácticas políticas: género e identidad”, indica que varias de las estudiantes partícipes del movimiento estudiantil se conocían porque estudiaron en la Secundaria Oficial Venustiano Carranza, una escuela mixta con profesores universitarios, la mayoría con ideales liberales, lo que definió su posición ideológica.

De ahí su simpatía con las ideas liberales y la Revolución Cubana. Por supuesto, no dudaron en dar su apoyo al movimiento estudiantil iniciado el 17 de abril de 1961; así como formar inmediatamente el Comité de Estudiantes Universitarias, presidido por Gloria Oropeza Contreras, estudiante de Química. “Solamente así podemos explicar cómo ellas estuvieron a favor de sus compañeros, de apoyarlos y compartir esas ideas en contra del imperialismo”.

Por otra parte, en ese mismo año Julieta Glockner y Anselma Hernández asistieron al Encuentro Mujeres de México, Centroamérica y el Caribe. Esas visitas bastaron para que a su regreso, a finales de marzo, fueran acusadas de comunistas. “Trajeron nuevas ideas y pensaban que las mujeres podían transformarse y apoyar la liberación de los países de América Latina”.

Un ambiente totalmente adverso

Actualmente, más del 50 por ciento de la matrícula estudiantil en la BUAP son mujeres, pero este panorama no siempre fue así. En el contexto del movimiento de Reforma Universitaria eran pocas las universitarias. Por ejemplo, relata la doctora Tirado Villegas, nivel II del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt, en una foto de la Escuela de Arquitectura, de esa época, aparecen cuatro mujeres rodeadas de 21 varones. Además, de 310 alumnos extranjeros en la matrícula universitaria, 290 eran hombres y 20 mujeres.

A este medio estudiantil masculinizado, se suman los comentarios misóginos y de sarcasmo por parte de sus compañeros y maestros. “Había una doble violencia a las mujeres: por un lado, el hecho de ser mujeres, y por el otro, la diferencia ideológica contraria del Frente Universitario Anticomunista”.

Como consecuencia, las universitarias liberales fueron blanco de difamaciones. Un testimonio de la maestra Dora Sofía Collado, de Ciencias Químicas y quien apoyó el movimiento, revela que los Fuas decían que las mujeres para entrar al Carolino debían pisotear a la Virgen de Guadalupe y se encontraban en la lista de los comunistas. Entonces comunistas eran sinónimo de ateos.

La lucha por una educación laica y gratuita, así como la autonomía real de la Universidad Autónoma de Puebla, en la que sus estudiantes y profesores determinaran la elección del rector, se prolongó y dos años después, en 1963, se concretó con la promulgación de una nueva Ley Orgánica. En esa transformación de la Universidad estuvieron presentes las estudiantes universitarias, quienes participaron de manera decidida, mantuvieron el respeto de sus compañeros y expresaron sus opiniones.

La doctora Gloria Tirado Villegas, autora de 37 libros y cerca de 15 artículos publicados en revistas indizadas, puntualiza que la experiencia para las jóvenes participantes fue un empoderamiento individual y colectivo:

“Su visibilización en espacios políticos universitarios motivó su inclusión en las organizaciones estudiantiles y como docentes en las escuelas de la Institución, incluida la de Arquitectura. Por primera vez habían tomado la voz y representado a los estudiantes en las asambleas y ante las autoridades”.

Entrega el Rector Alfonso Esparza remodelación de laboratorios en la Facultad de Ciencias Biológicas

La pandemia ha provocado muchos cambios, pero la Universidad ha tratado de enfrentarla de la mejor manera, haciendo eco a las demandas de su comunidad, por lo que en la Facultad de Ciencias Biológicas se entregó la remodelación de ocho laboratorios y un almacén, lo que permitirá brindar recursos para los procesos de enseñanza aprendizaje que garanticen la calidad en la formación de los estudiantes, señaló el Rector Alfonso Esparza Ortiz, durante esta inauguración de obras.

El proyecto incluyó un espacio de nueva creación: el Laboratorio Multidisciplinario de Proyectos, que albergará el área de Microscopía y los proyectos que los estudiantes desarrollan en las distintas asignaturas.

“Hacemos entrega de esta remodelación y espacios, así cuando la comunidad BUAP regrese a las actividades presenciales va a encontrar una facultad totalmente distinta a la que dejaron en febrero del año pasado”, expresó.

Los ocho laboratorios totalmente remodelados, indicó el Rector Esparza, datan de hace 28 años, por lo que se trataba de una demanda sentida de la comunidad de Ciencias Biológicas. De igual forma se hicieron obras en el almacén “Alfonso L. Herrera”, desde el cual se coordina la operatividad de los laboratorios de docencia y se surten reactivos y equipos para prácticas e investigación.

Mencionó además que en estos laboratorios de licenciatura y maestría se imparten 16 materias obligatorias y ocho optativas de las academias de Biología Vegetal, Biología Animal, Morfofisiología y Procesos Celulares, por lo que cada especialidad cuenta ya con espacios más adecuados para las prácticas, área de instrumentación y equipo, espacios de doble acceso para cultivos, así como de almacenaje de preparaciones biológicas.

Los laboratorios también cuentan con nuevas mesas de trabajo, instalaciones eléctricas, redes hidráulicas, de conectividad de voz y datos, así como la instalación de nuevos sistemas de regaderas de emergencia y lava ojos, todo esto para garantizar la seguridad de los docentes y estudiantes.

Asimismo, se visitaron la áreas rediseñadas del herpetario, donde se encuentran las colecciones de invertebrados, peces y anfibios, reptiles y mamíferos, así como las de Morfología y Paleontología.

Por último, el Rector de la BUAP ofreció un vehículo para que al regreso de las y los estudiantes a clases presenciales cuenten con una unidad móvil para asistir a sus prácticas de campo.

Por su parte, el director de la Facultad de Ciencias Bilógicas, Salvador Galicia Isasmendi, recordó que antes de ser remodelados, los laboratorios eran los mismos espacios que había cuando él fue estudiante, de ahí que agradeciera a la administración del Rector Alfonso Esparza atender esta demanda.

Galicia Isasmendi hizo énfasis en que las remodelaciones y el nuevo laboratorio es una muestra clara de cómo en la Universidad se aprovechan con claridad los recursos federales y los propios en las actividades sustantivas, y, sobre todo gracias a la autonomía universitaria, puede ser la propia comunidad la que defina dónde se invierten esos recursos. “Con estos laboratorios realmente se potencializará el desarrollo de habilidades multidisciplinarias de los estudiantes”, agregó.

Durante su discurso, el director de la Facultad de Ciencias Biológicas recordó los logros de esta unidad académica, en referencia a las acreditaciones obtenidas para sus planes de estudio, por lo que se comprometió a seguir trabajando en la misma ruta para asegurar la mejor formación de los estudiantes.

Líderes de la Reforma Universitaria, más que camaradas, formadores de conciencia: Luis Naval y Ambrosio Guzmán

Sentado en la sala de su casa, rodeado de su obra pictórica en la que se aprecia su pensamiento ideológico, el maestro José Luis Naval recuerda el final de la década de los 50 del siglo pasado, años en los que la efervescencia de la juventud exaltaba con ímpetu los ideales liberales que dieron origen al poderoso movimiento estudiantil que permitió la Reforma Universitaria y la democratización de la educación.

Junto a su amigo, el arquitecto Ambrosio Guzmán Álvarez, las palabras camarada y compañero cobran otra dimensión. La memoria se traslada a 1959, cuando siendo jóvenes se llenaron con entusiasmo de las glorias que vivían los cubanos, quienes libraban su propia lucha, una revolución, encabezada por Fidel Castro.

Para iniciar con el relato de una visión personal sobre lo que pasó en esos años en Puebla y sobre todo en la Universidad Autónoma de Puebla, es necesario definir cuál era el contexto, advierte José Luis Naval, quien recuerda a la sociedad poblana de la primera mitad del siglo XX extremadamente religiosa, donde se vivía una atmósfera de fanatismo religioso que podía asfixiar. La Iglesia tenía el control de la educación a pesar de que la universidad era autónoma, donde los Fúas, el Opus Dei y los Caballeros de Colón tenían una injerencia irrefutable, señala.

“En Semana Santa, por ejemplo, desde el lunes las mujeres vestían de negro porque estaban de luto. Cuando era niño me gustaba, pero porque mi madre era excelente cocinera y como en esos días nadie salía, todo estaba cerrado, ella preparaba verdaderos banquetes, en los que me deleitaba de las bondades de la cocina poblana, pero sólo por eso me gustaba”.

Al transcurrir los años, el maestro José Luis Naval recuerda aquel octubre de 1957 cuando sucede algo increíble hasta ese momento: Rusia lanzaba por primera vez a la órbita el primer satélite (Sputnik), lo que significó no sólo un avance para la ciencia, sino un impacto a nivel político y social. Dos años más tarde, en Cuba, Fidel Castro derrocaba al gobierno de Batista, un hecho que influyó poderosamente en Latinoamérica y sobre todo en México.

“En esa época, en medio de una sociedad poblana adoctrinada por la Iglesia y por los grupos de españoles y libaneses asentados en Puebla, además del control político que tenía la dictadura avilacamachista, tener ideas liberales y una solidaridad por la lucha cubana fue determinante”.

Es así como en Puebla, dominada por las ideas de la derecha y ultraderecha, los acontecimientos externos, como la Revolución cubana, cobran fuerza y dan cabida a las demandas de estudiantes que condenaron la invasión de Bahía de Cochinos, en Cuba, por parte de fuerzas estadounidenses, y pugnaron por un cambio de paradigmas en la educación, en la cual la razón estaba dominada por la fe y no por el conocimiento crítico.

“Una de las características del conocimiento en esa época era la memorización, tal y como se hacía en las oraciones. En periodo de exámenes se hacían misas para que estudiantes universitarios pudieran pedirle a Dios que les ayudara, cuando no habían estudiado en todo el año”.

En este recuento no escapa el nombre de Enrique Cabrera Barroso, un estudiante de Ingeniería, originario de Zacatlán, con quien José Luis Naval y Ambrosio Guzmán establecieron una relación estrecha gracias a la coincidencia en ideas y anhelos. Camaradas de partido y compañeros de lucha, reconocen en Enrique Cabrera al principal líder de la Reforma Universitaria. A ese grupo de jóvenes, rebeldes y cultos, también se sumaba Zito Vera Márquez y Antonio Pérez y Pérez, estudiantes de Medicina.

“El 17 abril de 1961, tras la invasión de Estados Unidos a Bahía de Cochinos, los universitarios salen a las calles a protestar. En el balcón de la esquina de la 3 Oriente y 4 Sur se puso un altavoz grande, donde se escuchaba: “Desde la tribuna trinchera del pensamiento libre, los universitarios…” Así inicia todo, ese día los estudiantes se manifestaron, pero el rector y su consejo toman el acuerdo de cerrar la universidad hasta que se calmaran los ánimos”.

Después de la protesta, recuerda, se convoca a una reunión y ahí Antonio Pérez y Pérez plantea la necesidad de una Reforma Universitaria, lo que fue apoyado de inmediato por Enrique Cabrera y Zito Vera, quienes conocían a fondo los problemas que enfrentaba la universidad como institución educativa, ya que fueron estudiantes de la UAP desde la preparatoria.

El 1 de mayo de 1961, Enrique Cabrera toca las puertas del Carolino y acompañado de los estudiantes y demás líderes toman la universidad, es un día de lucha. Desconocen al rector Armando Guerra y recorren los pasillos disfrazados con las togas de los miembros colegiados, en rechazo a la simulación y la influencia del clero dentro de la Universidad. Lo que siguió fueron años de cruenta pelea entre Carolinos y Fúas (miembros del Frente Universitario Anticomunista) que dejó tras de sí muertos, así como la propia Reforma Universitaria.

Las embestidas no sólo fueron por parte de los grupos de ultraderecha, la prensa también se sumó, en especial El Sol de Puebla y La Voz. “Para hacer contrapeso Zito Vera creó un periódico independiente llamado La Sombrilla, el lema era: para una cadena de soles, dos cadenas de sombrillas”, refiere Ambrosio Guzmán.

Aquel movimiento estudiantil fue posible gracias a diversos factores, uno de ellos la solidaridad de los líderes estudiantiles, quienes contaron con el apoyo del astrónomo y entonces líder del partido comunista, Luis Rivera Terrazas.

“En eso de la solidaridad era increíble Enrique Cabrera, él proviene de una familia de Zacatlán. Su tío era un médico muy reconocido no sólo por su profesión, sino por ser cercano al general Lázaro Cárdenas, quien también apoyaba la Revolución cubana. A principios de 1960 entramos al partido comunista, el cual dirigía el astrónomo Luis Rivera Terrazas, quien siempre fue un verdadero intelectual, pero sobre todo un gran maestro”, menciona Luis Naval.

La muerte de un amigo y camarada

Los recuerdos van más allá y el asesinato de Cabrera Barroso es un hecho que aún lo viven con coraje e impotencia, lo mismo que el de Joel Arriaga. El arquitecto Ambrosio Guzmán mira entonces el techo, toma aire mientras las yemas de sus dedos se rosan y tiemblan. Rememora cómo tras el asesinato de Joel Arriaga, el consejo tomó el acuerdo de resguardarse ante el peligro que corrían, sobre todo los líderes del movimiento.

“A Enrique Cabrera le tocó irse a Oaxaca, pero en diciembre, ese día, iba en mi vehículo sobre lo que ahora es la avenida Juan de Palafox, cerca de lo que era la estación de autobuses ADO. Fue entonces cuando lo vi”.

—¿Qué haces aquí gordo?, súbete, te llevo.

—Se me acabó el dinero, además vengo por ropa —respondió Enrique Cabrera mientras se subía al auto.

“Lo llevé al centro, al sanatorio de su papá, pero el doctor Cabrera ya había salido para su casa, así que nos dirigimos hacia allá. Él vivía en El Cerrito, atrás de donde ahora está Plaza Cristal, pero a una cuadra de su casa di una vuelta y me topé con obras de drenaje, así que no pude pasar con el auto, entonces Enrique decidió bajarse y caminar, estaba a menos de media cuadra. Me fui de ahí viéndolo, lo que no sabía es que ya lo estaban esperando y que lo asesinarían unos pasos más adelante. Después el camarada René Méndez me llamó para avisarme lo que había pasado.”

Ambrosio Guzmán entró a estudiar en 1956 a la preparatoria Benito Juárez de la UAP, después ingresó en la carrera de Arquitectura. Él, al igual que el maestro Luis Naval, vivieron de cerca los hechos que permitieron la Reforma Universitaria y fueron parte de esas manifestaciones y choques violentos con los Fúas, con los del Benavente e incluso con los miembros del clero y la seguridad del Estado.

No hay nada de qué arrepentirse, la Reforma Universitaria es un hecho cultural, social y político muy importante, que cambió el rumbo y la historia del estado. Luis Naval y Ambrosio Guzmán reconocen en las figuras de Enrique Cabrera Barroso, Zito Vera y Antonio Pérez y Pérez camaradas y compañeros. “Van más allá, fueron amigos y nos formaron para ser lo que somos”.

Rector Alfonso Esparza develó placa conmemorativa del 60 aniversario de la Reforma Universitaria

Para rendir homenaje a integrantes de la comunidad universitaria protagonistas del primer movimiento de Reforma Universitaria, el Rector Alfonso Esparza Ortiz develó la placa conmemorativa al 60 aniversario, donde destacó que el futuro es una ilusión cuando no trae al presente las voces del pasado.

Acompañado del académico Fritz Glockner y del vicerrector de Extensión y Difusión de la Cultura, José Carlos Bernal Suárez, rememoró la manifestación estudiantil del 17 de abril de 1961, como el antecedente de un movimiento que condujo a la participación democrática, plural y colectiva que hoy existe en la Máxima Casa de Estudios de Puebla.

Gracias a este movimiento se promulgó una nueva Ley Orgánica, aprobada por el Congreso local en 1963.

La calidad es una forma de trabajo, una actitud frente a los desafíos y una ruta por la que es indispensable transitar: Alfonso Esparza Ortiz

Los universitarios estamos conscientes de que la calidad es una forma de trabajo, una actitud frente a los desafíos y una ruta por la que es indispensable transitar, afirmó el Rector Alfonso Esparza Ortiz, al recibir las acreditaciones de programas de educación superior, por parte de los Comités Interinstitucionales de Evaluación de la Educación Superior (CIEES) y del Consejo para la Evaluación de la Educación Superior (COPAES).

Durante esta entrega, el director general de COPAES, Alejandro Miranda Ayala, externó su admiración por el Rector Alfonso Esparza: “Un rector como usted no sólo merece elogios protocolarios, sino todo el reconocimiento de todas las comunidades de educación superior, por su valentía, su ímpetu y su compromiso académico. Felicidades por esa fortaleza ejemplar”.

El también presidente de la Red Iberoamericana para el Aseguramiento de la Calidad en Educación Superior, destacó que siete de cada 10 estudiantes se forman en algún programa acreditado por los organismos reconocidos por COPAES, por lo que dijo “necesitamos que más instituciones sean como la BUAP y que las prácticas por pares académicos experimentados continúen y multipliquen su labor”.

En el Aula Virtual del Complejo Cultural Universitario, luego de recibir acreditaciones de los CIEES para las licenciaturas en Actuaría, Administración de Empresas, Biotecnología, Contaduría Pública y Derecho, estas últimas en modalidades semipresencial y a distancia, así como la reacreditación de Técnico Superior Universitario en Imagenología, el Rector Alfonso Esparza Ortiz aseguró que en la BUAP existe una amplia cultura de la calidad que permite llevar adelante los procesos de manera fluida, mediante actividades que responden a parámetros deseables.

En dicho evento, donde además recibió las reacreditaciones de COPAES a las carreras de Cultura Física, Psicología y Químico Farmacobiólogo, y 104 constancias de los diplomados para el Aseguramiento de la Calidad, a las facultades de Cultura Física, Ciencias de la Computación e Ingeniería Química, así como al Complejo Regional Mixteca de la BUAP, precisó que cumplir con estándares de calidad implica diversas tareas, como formación docente y mejora de cátedra, nuevas modalidades educativas, un sólido trabajo de los cuerpos académicos e infraestructura adecuada, entre otras.

“En la BUAP trabajamos en todos sentidos y el fortalecimiento de la calidad académica es uno de los avances más relevantes de nuestra Casa de Estudio, pues desde hace varios años prácticamente toda la oferta evaluable cuenta con reconocimientos de los CIEES y de COPAES”.

Esparza Ortiz destacó que actualmente los egresados de programas acreditados poseen una ventaja comparativa en el mercado laboral, por lo que recibir estas acreditaciones es satisfactorio, pues permite garantizar la mejor formación integral en los estudiantes.

«Consciente de su responsabilidad en la rendición de cuentas, la BUAP no sólo realiza este ejercicio con respecto a sus recursos financieros, sino también de los programas educativos que se imparten y que atienden criterios de calidad y pertinencia».

Por su parte, Miguel Ángel Tamayo Taype, coordinador general de los CIEES, indicó que estas acreditaciones muestran la gran riqueza institucional en el acercamiento de la calidad que está presente en el país. Obtener estos reconocimientos, dijo, no se ha logrado de la noche a la mañana, tiene que ver con la perseverancia y pasión por conseguirlo.

Por lo tanto, “avanzar en el conocimiento a la calidad es un elemento diferenciador para agregar valor a las instituciones. De esta manera, se genera un proceso virtuoso y ampliamente participativo que conduce a la excelencia de la educación superior”.

En su intervención, Esperanza Morales Pérez, directora de Aseguramiento de la Calidad de la BUAP, afirmó que en esta Casa de Estudios la evaluación de la educación superior y la definición de la calidad están asociadas al aseguramiento de su impacto social.

Dicho modelo de aseguramiento de la calidad, expresó, está dirigido a enfocar el conocimiento y los resultados de la investigación científica en la mejora de la calidad de vida de la población, atendiendo las evaluaciones de los CIEES y COPAES, como un gran aporte, ya que en esta tarea participan pares académicos que enriquecen o confirman esta calidad.