Suena ilógico, lo sabemos y es que por años se nos ha dicho que tenemos que lavar la comida antes de comerla, con jaboncito y bien talladita. Hay quien dice que no sólo las frutas y verduras deben seguir este proceso, sino también la carne y el pollo, sin embargo, esto podría ser contraproducente.

Carne contaminada

La piel del pollo crudo y la carne recién tasajeada tienen bacterias, eso es cierto pero por esta misma razón se cocina la comida para matarlas. Muchas personas se ponen medio psycho y deciden también lavar la carne, poniéndola directamente debajo del grifo de agua dándole un tallón enérgico  para eso de que amarre la limpieza pero lejos de limpiar, la verdad es que la contaminan sin saber.

También te puede interesar: ¡Cuidado! ¡Tu ombligo es una gran incubadora de bacterias!

Verás, lo que ocurre al lavar la carne es que el agua genera micro salpicaduras que reparten bacterias por toda la cocina, entre el instrumental para cocinar, los trapos y otros alimentos que se encuentren al lado de la tarja, puedes decir ¡mñeh! Son unas gotitas, además si lavo con cuidado la carne todo lo dañino no caerá tan lejos, pero oh sorpresa, las gotitas de agua con bacterias pueden viajar hasta un metro de distancia.

id2drqp6undah8gggh0u

También te puede interesar: ¡Cuidado! Estas son las enfermedades que te puede contagiar tu mascota

La contaminación cruzada es cuando las bacterias o tóxicos de un alimento se transfieren a otro, un fenómeno que no solo ocurre al lavar el pollo, también cuando ocupas la misma tabla de cortar para la carne cruda y después los vegetales o demás cosas. La recomendación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos es que si necesitas lavar algo de comida, pongas los platos y alimentos frescos lo más lejos del grifo, además de lavar la pieza con máxima delicadeza tratando de no salpicar y obvio no lavar lo que no deba ser lavado, además, cualquier cocción interna que sobrepase los 165° mata cualquier bacteria que pueda quedarse por ahí.

pollo