En muchas ocasiones hemos visto que los delincuentes hacen de las suyas y hasta parece que tienen  la mejor de las suertes ya que nunca pueden atraparlos pero a estos que te voy a presentar les pasó todo lo contrario.

Todo ocurrió cuando las cámaras de seguridad captaron el momento en el que un grupo de jóvenes entraron a una refaccionaria de la colonia Doctores, en la Ciudad de México (el hoy extinto Distrito Federal) para atracarla y lamentablemente, además de intentar robar la caja, estos menores (tenían de 16 a 20 años de edad) mataron de 2 balazos al agente de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Carlos Aparicio González, quien intentó defender el negocio haciéndoles frente.

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 A esto se le llama: ¡Karma!

El grupo de ladrones y homicidas huyó en sus bicicletas dejando tendido al agente con serias lesiones pero su compañero, Francisco Santa María, inició la búsqueda con apoyo de elementos de la policía y con los C2 y C4 (Centros de Comando y Control que monitorean las cámaras de video vigilancia instaladas en distintas delegaciones de CDMX) para poder ubicar la ruta que podían haber seguido.

Si hubieras cometido un robo y un asesinato, el último lugar a donde irías sería a tu casa o a donde te conocen, ¿no? Bueno, pues eso no es lo que pensaron estos jóvenes ya que rápidamente, gracias a las cámaras, pudieron ubicarlos y detenerlos 20 minutos después cuando entraban a una vecindad, que después de una investigación resultó ser el lugar en donde previamente habían detenido a ladrones de auto partes.

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Despedida a un caído

El agente asesinado, Carlos Aparicio Gónzalez, tenía 45 años cuando lamentablemente murió en el hospital a donde fue trasladado el día del atraco, presentaba perforaciones intestinales y una lesión en las vértebras por lo que fue intervenido en 3 ocasiones para salvarle la vida, desafortunadamente ya conocemos lo que pasó después y dos días más tarde, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México, Hiram Almeida, ordenó una despedida con honores para este agente, quien fue una persona con un expediente excelente y lamentablemente dejó solos a sus 4 hijos (uno de ellos militar) y a su esposa.