La gran tradición que una comunidad lleva a cabo para honrar a sus muertos fue marcada por un «pequeño incidente».

En el valle de Parinding, Indonesia, habitan los Torajans, una comunidad de aproximadamente 500.000 personas, quienes aunque se definen como cristianas aún conservan tradiciones y festividades propias de su cultura y religión original la Aluk To Dolo o Camino de los Ancestros, proveniente de la isla de Sulawesi, un gran ejemplo de esto son sus ritos funerarios.

Los funerales que ellos celebran nada tienen que ver con los occidentales, pues los cadáveres no son velados durante una sola noche, sino varios días o meses, incluso pueden permanecer por años dentro de la casa de los seres queridos del difunto.

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El funeral es una fiesta que dura muchos días en los que el invitado de honor es el difunto, su ataúd es colocado en una torre de zancos llamado lakkian, mientras que las personas bailan, cantan y hacen un festín con carne de cerdo.

Sin embargo, las cosas no siempre salen bien en estas ceremonias y un claro ejemplo es lo que sucedió durante el funeral de Berta Kondorura, ya que después de haberse ido de este mundo provocó la muerte de su hijo de una forma realmente absurda.

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Mientras una veintena de personas trasladaba el ataúd rojo por una escalera de bambú, una de las piezas de esta se desplomó ocasionando una terrible caída a quienes sostenían el féretro, pero el incidente no terminó ahí, el ataúd, al no tener nada que lo sostuviera cayó verticalmente desde una altura de 3 metros.

La gran caja aterrizó sobre Samen Kondorura, el hijo de 40 años de edad de Berta, quien fue uno de los últimos que trató de empujar el ataúd hacía la torre.

Asustados, los espectadores intentaron liberar rápidamente a Samen, pero todo fue inútil, el hombre murió durante el camino al hospital.

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Los funerales de Torajan han sido descritos por National Geographic como «híbridos entre una boda y una reunión familiar», con la diferencia de que en estas tradicionales fiestas el búfalo es lo más importante, de todos los que se encuentran presentes en la conmemoración, sólo eligen uno, al que está en mejores condiciones, para que sea la moneda, el guía del difunto al otro mundo, por eso el animal es sacrificado.

La policía determinó que el accidente fue consecuencia de que los constructores no reforzaron adecuadamente la estructura de la escalera. Hasta ahora los familiares no presentaron cargos en contra.

Todo parece indicar que la fiesta continúa y por cuenta doble porque ahora el cadáver de Samen yace junto al de su madre.